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LA ENVIDIA

Los Beltrán Leyva fueron escalando posiciones dentro de
la “Federación” hasta ocupar un nivel superior al de Guzmán Loera, lo
cual comenzó a provocar recelo a “El Chapo”. Su ascenso, afirman las fuentes consultadas,
se debió a que lograron establecer un vínculo directo con la
Presidencia de la República, encabezada por Vicente Fox, a través de
Nahúm Acosta Lugo, quien era el coordinador de las giras del
mandatario.

Esto significaba que “El Chapo” Guzmán ya no era el único vehículo de acercamiento de los capos con el Gobierno, como lo venía siendo desde su fuga.

Con la tregua de 2007 entre los cárteles, los Beltrán Leyva se reposicionaron.

A fines del año pasado, la plaza del DF comenzó
a ser manejada por Arturo Beltrán Leyva y sus hermanos a través de su
lugarteniente Sergio Villarreal, alias “El Grandote” o “El Grande”,
quien se trasladó de Durango a la Ciudad de México.

Lo trajeron como jefe operativo y comenzó a ejecutar gente a diestra y
siniestra. Lo describen como una persona de pocas palabras, violenta,
que ajusticia personalmente sin dar muchas explicaciones.

Según las fuentes consultadas, ésa es la razón por la que empezaron a
aumentar las ejecuciones en el DF desde noviembre pasado. Han aparecido
cabezas en las inmediaciones del Aeropuerto Internacional de la Ciudad
de México, el principal punto para el paso de droga en la capital.

La traición

Dicen que en diciembre de 2007 llegó al aeropuerto un embarque de pseudoefedrinas perteneciente a “El Chapo”.

Sergio Villarreal no le permitió sacarlo. Le dijo que tenía que pedirle permiso a Arturo Beltrán Leyva.

La versión señala que Guzmán Loera se molestó y tuvo un encuentro en Culiacán con “El Mayo” Zambada y Arturo Beltrán Leyva.

“El Mayo” le dijo que no había problema, que sólo tenía que avisarle a Arturo cuando quisiera pasar mercancía.

El jefe de los Beltrán le habría dicho a “El Chapo” que su gente no había
identificado a sus enviados y que no podían dejar entrar a cualquiera.
Que le avisara antes de querer pasar algo y con mucho gusto lo ayudaba.
Guzmán Loera se molestó, pero se aguantó.

El incidente trascendió entre el crimen organizado porque “El Mochomo” comenzó a presumir el suceso.

Pero el 21 de enero pasado fue detenido y encerrado en el penal de máxima seguridad en Puente Grande, Jalisco.

Ahí está recluido Héctor Palma Salazar, alias “El Güero”, el principal
socio y amigo de “El Chapo”, a quien todavía se le atribuye el control del penal.

Esto significa que si Arturo Beltrán Leyva quiere que su hermano tenga una
estancia más llevadera, tendrá que pedirle el favor a “El Chapo”.

Una señal inequívoca de que los Beltrán Leyva no son gente de Guzmán Loera
es que cuando detuvieron a “El Mochomo”, los primeros que salieron a
ofrecer su apoyo fueron los lugartenientes del cártel del Golfo.

Expertos en el tema afirman que desde su fuga del penal de máxima seguridad de
Puente Grande, “El Chapo” se ha graduado en relaciones públicas. Es el
dueño del manejo del poder dentro y fuera del mundo del narcotráfico.

La supuesta traición podría ser el detonador de una nueva guerra entre los cárteles. ¿Qué papel jugará “El Mayo” Zambada?

¿Podrá “El Chapo” mantener vigente su relación con las autoridades que lo protegen?

Venganza en Tijuana

El 17 de enero, la Policía Federal Preventiva (PFP), la Policía Estatal Preventiva y el Ejército Mexicano se enfrentaron durante más de tres horas con integrantes del Cártel de los Arellano Félix. Buscaban tomar por asalto una casa de seguridad localizada en el fraccionamiento Cortés, en la ciudad de Tijuana.

Un helicóptero de la Policía Estatal sobrevoló la zona, descendió en una ocasión y después volvió a emprender el vuelo.

Dentro de la casa fueron encontradas seis personas presuntamente secuestradas y ejecutadas con el tiro de gracia.

La PFP, que depende del secretario de Seguridad Pública Genaro García
Luna, informó a través de un comunicado que la localización de la casa
fue resultado de “trabajos de inteligencia de gabinete y campo” de los
elementos de la policía federal.

Oficialmente, las autoridades no han querido revelar el nombre de los seis ejecutados. Según fuentes
gubernamentales consultadas por Reporte Índigo,
todos eran integrantes del cártel de Sinaloa. La duda es si se trató de
un ataque a los Arellano Félix o de un intento de rescate de los
plagiados.

Cacería de Arturo Beltrán

Después de la detención de “El Mochomo”, la PFP realizó sorpresivos y exitosos cateos en tres casas de la Ciudad de México ubicadas en San Ángel, Romero de Terreros y Pedregal de San Ángel.

Los operativos tenían un fin, buscar a Arturo Beltrán Leyva. No lo
encontraron, pero las casas en cuestión efectivamente eran de él.

El primer cateo se llevó a cabo en el número 173 de la calle Cerro Dos
Conejos, en la colonia Romero de Terreros de la Delegación Coyoacán.
Fueron detenidos ocho presuntos sicarios en posesión de armas.

También se encontró un pequeño laboratorio para procesar drogas sintéticas.

El segundo se realizó en la calle General Aureliano Rivera 17, colonia San
Ángel, en la Delegación Alvaro Obregón. Ahí fueron detenidos tres
supuestos integrantes del “ejército” de “El Chapo”.

A unos cuantos metros de la inmensa casa conocida como “El Zacatito”, vive el
ex procurador general de la República Ignacio Morales Lechuga.

Un tercer cateo se realizó en el número 32 de la calle Escarcha, en la
colonia Pedregal de San Ángel, donde se supone que fue encontrado otro
arsenal.

Ese día hubo un cuarto operativo del que no han informado ni la SSP ni la PGR.

Según señalan vecinos del lugar, se realizó en la calle Brisa número 366, en
Pedregal de San Ángel. La casa actualmente pertenece a una persona
llamada Carlos Septiem, pero antes fue de Amado Carrillo Fuentes y
después de un alto mando de la Marina de apellido Rojas.

La revancha

Dicen que Arturo Beltrán Leyva está muy enojado. Y con un hombre como Sergio
Villarreal, la violencia puede alcanzar niveles nunca vistos.

La detención de Alfredo Beltrán Leyva provocará una nueva crisis interna
entre los capos del narcotráfico y expone a las instancias de gobierno
a que resurja una cruenta guerra como la del año pasado.

Fuentes del Gobierno Federal dicen que lo que se espera para los próximos meses
es el cobro de facturas a quienes recibían un pago por proteger a
Alfredo Beltrán Leyva desde las estructuras de seguridad pública. Y al
final, también lo traicionaron.

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