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Los tres enfrentamientos ocurridos la noche del martes en los municipios de Aguascalientes y Jesús María, entre policías federales, estatales y municipales, dejaron un saldo de dos heridos, siete personas capturadas, entre ellas una menor de edad, y el decomiso de ocho fusiles AR-15, 10 granadas de fragmentación y cuatro granadas de 40 milímetros.

Fuentes extraoficiales revelaron que los detenidos pertenecen al grupo de sicarios Los Zetas, brazo armado del cártel del Golfo, y que serán trasladados a las oficinas de la Subprocuraduría de Investigación Especializada en Delincuencia Organizada (SIEDO) en la ciudad de México.

La Secretaría de Seguridad Pública (SSP) federal los identificó como Luis Alberto Hernández Martínez, Francisco Celso Jiménez, José Valentín Martínez Martínez, Alberto Altamirano González, Zaira Arroyo Rivas –quien dijo ser policía del municipio de Luis Moya, Zacatecas–, Sandra Reyna Noriega y una menor de edad.

Todos fueron aprehendidos en la casa 104 de la calle Potrillos, fraccionamiento Villas de San Nicolás, en la capital aguascalentense, donde además se decomisó mariguana y cocaína, cuya cantidad no se especificó.

Gregorio Zamarripa Díaz, alcalde de Jesús María, informó que tanto el oficial preventivo de esa localidad Orestes Ramírez Romo, quien recibió varios impactos de bala en la pierna derecha, y el albañil Daniel Gómez Sánchez, en cuya cadera recibió un balazo, “están fuera de peligro”.

Las tres balaceras iniciaron la tarde del martes en la capital de Aguascalientes cuando agentes preventivos le marcaron el alto a los tripulantes de una camioneta con placas de Estados Unidos; sin embargo, éstos respondieron a balazos. Minutos después, ya en Jesús María, el agente Orestes Ramírez enfrentó al comando, que se ocultó en una finca, de donde más tarde huyó, dejando herido a un albañil.

En Durango, tres agentes de la Dirección Estatal de Investigación, adscritos al municipio de Poanas, fueron acribillados con rifles AK-47 y uno más resultó herido, mientras dormían en una vivienda ubicada a 100 metros de la Dirección de la Policía Municipal, cuyo personal no intervino.

Oliverio Reza Cuéllar, secretario de Gobierno de Durango, informó que los presuntos narcotraficantes arribaron minutos antes de las cinco de la mañana del miércoles en tres camionetas y dispararon y lanzaron una granada de mano contra la vivienda, pero ésta no explotó. Los agresores huyeron, al parecer, rumbo a Zacatecas.

Los agentes fallecidos son Gisela de la O. Fernández, Filiberto Luna Olivas y Felipe Martín Hernández; del herido no se proporcionó su nombre.

En, Chihuahua, entre la noche del martes y la mañana de ayer siete personas fueron asesinadas por presuntos sicarios del narcotráfico, entre ellas dos elementos de la Agencia Estatal de Investigación (AEI), un policía municipal y una mujer con cuatro meses de embarazo que lavaba autos en un estacionamiento y quedó en medio del enfrentamiento.

En lo que va del año, en Ciudad Juárez han sido ultimadas más de 470 personas, 223 de ellas durante abril, mayo y junio –un promedio de tres por día–, en los que ha estado vigente el Operativo Conjunto Chihuahua contra el crimen organizado.

Los homicidios más recientes se perpetraron la mañana del miércoles. Las víctimas fueron Gabriel Padilla y su esposa Claudia Tovar, elementos de la AEI, quienes fueron atacados afuera de su domicilio en el fraccionamiento Valle de Bravo, de Ciudad Juárez, con más de 100 impactos de rifle AK-47.

Antes, alrededor de las nueve de la noche del martes, el policía municipal Gustavo Hernández Parra, miembro del Grupo Especial Jaguares, fue acribillado por desconocidos en el centro de la localidad.

En la ciudad de Chihuahua, la noche del martes un hombre identificado como Alberto Medina Alzate recibió más de 10 impactos de arma de fuego en la cabeza y tórax; una persona que lo acompañaba resultó herida.

Elementos de la Secretaría de Seguridad Pública Federal que participan en el Operativo Conjunto Chihuahua comentaron que sus superiores los tratan mal, ya que a 350 de ellos los tienen hacinados en un salón con capacidad para 100 personas, por lo que muchos duermen en el piso, además de que carecen de agua, baños, aire acondicionado y alimentos adecuados, lo que ya provocó, dijeron, la deserción de más de 20 oficiales. Pidieron la intervención de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos.

En el municipio de San Ignacio, Sinaloa, tres individuos, identificados como Ascensión y Anacleto Gómez Reyes y Vidal Severo Núñez, fueron asesinados a tiros en presencia de la esposa e hijos del último de ellos, a quienes los sicarios no les hicieron daño.

En Puerto Vallarta, Jalisco, un ex agente de la Policía Investigadora, identificado como Roberto Lazo Castañeda, fue ejecutado de cuatro balazos, afuera de un centro comercial.

A la par de éste y cuatro asesinatos más vinculados al crimen organizado en distintos puntos de la entidad, el Ejército Mexicano reforzó los retenes temporales que desde las dos semanas recientes había instalado en la zona metropolitana de Guadalajara, Jalisco.

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