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La Procuraduría General de la República (PGR) descubrió, en distintas investigaciones, que los hermanos Beltrán Leyva y los líderes del Cártel del Golfo comenzaron a negociar y constituir una poderosa alianza en el narcotráfico, dado el alto volumen de cargamentos de cocaína que manejan.

En el expediente de la Operación Limpieza, se da cuenta de que fueron Sergio Villarreal “El Grande” y Heriberto Lazcano Lazcano “El Lazca” quienes pactaron en 2007 la paz entre los Beltrán y el Cártel del Golfo.

En otras dos investigaciones, la PGR encontró que estos aliados eran dueños de los dos mayores cargamentos asegurados en la historia: las 23.5 toneladas de cocaína incautadas en la Aduana de Manzanillo y las 11.7 toneladas aseguradas en la Aduana de Altamira, ambas en octubre de 2007.

La averiguación PGR/SIEDO/UEIDCS/241/2008 –de la Operación Limpieza– da cuenta de un relato de “El Grande” en el cual describe cómo logró un pacto de paz con los Beltrán.

“El Grande” es un ex policía de Durango a quien la PGR considera el principal operador de los Beltrán en el centro del país, mientras que Heriberto Lazcano es señalado como líder de “Los Zetas”, brazo armado del Cártel del Golfo, la organización criminal que dirigía Osiel Cárdenas.

Un testigo protegido con el nombre de “David”, es quien declaró que durante una reunión que tuvo lugar al sur de la Ciudad de México, en la que estaban José Antonio Cueto y Roberto “El 19” –publirrelacionista y operador de los Beltrán–, “El Grande” contó cómo logró el pacto de paz.

“La primera ocasión que me entrevisté con ‘El Grande’ me manifestó que él se había encargado de hacer las paces con Heriberto Lazcano ‘El Lazca’, líder de ‘Los Zetas’ y que ya no había guerra, que ya habían arreglado sus diferencias y que por el momento todo estaba en paz.

“Con la detención de ‘El Mochomo’, nos manifestó ‘El 19’, al licenciado Cueto y al de la voz, que los hermanos Beltrán Leyva estaban muy molestos con la gente de ‘El Chapo Guzmán’ porque se habían enterado que éste había entregado a ‘El Mochomo’ y los hermanos Beltrán Leyva querían tomar venganza buscando a ‘El Chapo’ Guzmán, Mayo Zambada, Rey Zambada y a Nacho Coronel”, declaró el testigo a la PGR apenas el 6 de octubre pasado.

Tratos en las Aduanas

Desde investigaciones anteriores, la PGR había descubierto la existencia de esa alianza de los Beltrán con el Cártel del Golfo.

La indagatoria sobre el cargamento de 23.5 toneladas de cocaína interceptado en Manzanillo revela que el propietario era Arturo Beltrán Leyva “El Barbas” y que éste buscó el apoyo de Miguel Treviño Morales “El 40”, operador del Cártel del Golfo, para facilitar su ingreso al País.

Del cargamento incautado en Altamira, la investigación apunta a que el destinatario era el socio tamaulipeco de Beltrán, es decir, “El 40”. Los dos grandes cargamentos presuntamente tenían como destino el Distrito Federal, donde operan las empresas que aparecieron como responsables de la importación.

Los dos envíos, según la PGR, eran de los mismos proveedores: dos narcotraficantes colombianos que son socios y que están identificados como Claudia “El Mono” y un sujeto de apellido Valenciano, apodado “El Jugador” o “El Futbolista”.

Importan desde el DF

Las indagatorias de la PGR señalan que la empresa Chatzi de México, S.A. de C.V., ubicada en el DF, fue la responsable de armar la operación de importación de las 23.5 toneladas de cocaína aseguradas el 30 de octubre de 2007 en la Aduana de Manzanillo.

Un narcotraficante, ex colaborador de Miguel Treviño “El 40”, convertido en el testigo protegido “Socorro”, relató a la PGR que los Beltrán Leyva eran los dueños de esa carga y que en los papeles apareció como destinataria la empresa White Rivers S.A. de C.V., también ubicada en la Ciudad de México.

Como proveedor transportista aparece “Ocean Trading Limited”, con domicilios en Barranquilla, Colombia, y Guayaquil, Ecuador, compañía que envió los contenedores CMAU515156-0 y CMAU501629-9 en el buque Esmeralda, desde la ciudad colombiana. Los pedimentos decían que se trataba de jabón de tocador.

El testigo protegido dice que el barco llegó a Colima el 15 de octubre y que el 28 del mismo mes –dos días antes de que fuera incautado el cargamento–, casi a la media noche, “El 40” estaba en Tamaulipas y se comunicó vía nextel con Arturo Beltrán Leyva.

“Arturo Beltrán le respondió en la forma tan peculiar que tiene, que es: ‘bueno, bueno, bueno, sí señor, sí señor, sí señor, a la orden, a la orden, cómo está, cómo está’, preguntándole a Miguel Treviño si tenía cómo hablar con la gente de Manzanillo, refiriéndose a si tenía un contacto en la Aduana”, declaró el testigo.

En su relato, señala que “El 40” le respondió que sí conocía a alguien, pero que no se metía a operar en Manzanillo porque sabía que era plaza de los sinaloenses.

Agrega que el Cártel trató de arreglarse con un funcionario de la Aduana de Manzanillo, pero que como no aceptó el soborno, lo iban a asesinar. Enseguida vino el aseguramiento.

“Después de este acontecimiento yo recibo una llamada de ‘El Camello’, alias ‘La Gorda’ o ‘El Flaco’, para cobrarme el dinero correspondiente a la droga que nos fue asegurada por el Ejército el 5 de octubre de 2007 en la bodega de Tampico. Le pregunté cómo le iba, comentándome que había sufrido otra pérdida refiriéndose al aseguramiento de los dos contenedores con las 23 toneladas de cocaína en Manzanillo”, dijo “Socorro”.

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