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Algunas precisiones al articulo de Mario Vargas Llosa en elpais.com http://www.elpais.com/articulo/opinion/Estado/elpepuopi/20100110elpepiopi_11/Tes

“Hace algún tiempo escuché al presidente de México, Felipe Calderón, explicar a un grupo reducido de personas, qué lo llevó hace tres años a declarar la guerra total al narcotráfico, involucrando en ella al Ejército. Esta guerra, feroz, ha dejado ya más de quince mil muertos, incontables heridos y daños materiales enormes.”

Se le asigna a la lucha contra el narcotráfico una cifra de muertos (15 mil) sin mencionar que el fenómeno causa un numero similar de bajas aun cuando no se le combate. Seria interesante una comparación con la estadística de otros años y sexenios para que esta cifra cobrara relevancia.

“Esta política de Felipe Calderón que, al comienzo, fue popular, ha ido perdiendo respaldo a medida que las ciudades mexicanas se llenaban de muertos y heridos y la violencia alcanzaba indescriptibles manifestaciones de horror. Desde entonces, las críticas han aumentado y las encuestas de opinión indican que ahora una mayoría de mexicanos es pesimista sobre el desenlace y condena esta guerra…..Al narcotráfico no se le debe enfrentar de manera abierta y a plena luz, como a un país enemigo: hay que combatirlo como él actúa, en las sombras, con cuerpos de seguridad sigilosos y especializados, lo que es tarea policial.”

Estos dos párrafos están intrínsecamente ligados: ¿como puede un ciudadano calificar una guerra de ganadora o perdedora? ¿Como se puede evaluar una estrategia de largo plazo en 3 años? El narcotráfico tiene en la violencia un arma de propaganda y la utiliza para crear este sentimiento de zozobra del Estado. Este a su vez no puede mostrar sus cartas sin comprometer su misión. Es pues un caso de guerra asimétrica que es fértil a la especulación de los que viven de comentar y no de dar soluciones.

“Muchos de estos críticos no dicen lo que de veras piensan, porque se trata de algo indecible: que es absurdo declarar una guerra que los cárteles de la droga ya ganaron. Que ellos están aquí para quedarse. Que, no importa cuántos capos y forajidos caigan muertos o presos ni cuántos alijos de cocaína se capturen, la situación sólo empeorará. A los narcos caídos los reemplazarán otros, más jóvenes, más poderosos, mejor armados, más numerosos, que mantendrán operativa una industria que no ha hecho más que extenderse por el mundo desde hace décadas, sin que los reveses que recibe la hieran de manera significativa.”

El argumento derrotista: “No hay que combatirlo porque es una guerra perdida al aprehender a uno surge otro.” Tampoco tiene bases claras. Si así fuera dejaríamos de perseguir todos los delitos patrimoniales y el homicidio con el argumento que “siempre habrá ladrones y siempre habrá asesinos” No creo que sea una opción debilitar al estado claudicando en una lucha que es ética y legal.

En febrero de 2009, una Comisión sobre Drogas y Democracia creada por tres ex-presidentes, Fernando Henrique Cardoso, César Gaviria y Ernesto Zedillo, propuso la descriminalización de la marihuana y una política que privilegie la prevención sobre la represión. Éstos son indicios alentadores. La legalización entraña peligros, desde luego. Y, por eso, debe ser acompañada de un redireccionamiento de las enormes sumas que hoy día se invierten en la represión, destinándolas a campañas educativas y políticas de rehabilitación e información como las que, en lo relativo al tabaco, han dado tan buenos resultados.”

El argumento de legalizar la mariguana y utilizar esos recursos en campañas educativas y políticas de rehabilitación es un absurdo, puesto que no se necesitan menos elementos para combatir el trafico de otras substancias ilícitas. ( Si se deroga un delito del código penal disminuye la fuerza policial?). Otro absurdo es pensar que los narcotraficantes van a convertirse de un día a otro en empresarios que pagan impuestos. Cuando mucho generaremos un monopolio que seguirá utilizando la violencia para conseguir grandes ganancias.

“De hecho, en países como Holanda, donde se han dado pasos permisivos en el consumo de las drogas, el incremento ha sido fugaz y luego de un cierto tiempo se ha estabilizado. En Portugal, según un estudio del CATO Institute, el consumo disminuyó después que se descriminalizara la posesión de drogas para uso personal.”

Amsterdam es el ejemplo erróneo. Si bien se conoce a Amsterdam como una ciudad que en su momento toleró el expendio de drogas en locales controlados la tendencia actual es del cierre de estos establecimientos. Las autoridades dicen que la tolerancia a las drogas les ha traído mal turismo, criminalidad y paradójicamente más violencia.

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