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Arturo Beltrán Leyva, “El Barbas”, uno de los más importantes capos del Cártel de Sinaloa murió ayer en Cuernavaca, Morelos, durante un enfrentamiento a balazos con efectivos del Ejército y de la Secretaría de Marina en la principal zona residencial de la ciudad, informó anoche la segunda dependencia.

Las fuerzas federales realizaron un operativo de cinco horas que incluyó por lo menos tres balaceras con armas de alto poder y estallido de granadas.

Nacido en Badiraguato, Sinaloa, y de 51 años, Beltrán tenía desde hace varios años su residencia en Cuernavaca y operaba desde ahí distintas actividades de narcotráfico: a él se le atribuyen las ejecuciones de los jefes policiacos de la Secretaría de Seguridad Pública federal Roberto Velasco, Igor Labastida y Edgar Millán, entre muchas otras muertes de oficiales.

El operativo de la Armada, con apoyo del Ejército, que condujo a su muerte se realizó desde las 17:30 horas de ayer dentro del exclusivo complejo “Altitude”, ubicado en la Colonia Lomas de la Selva, en una zona céntrica de Cuernavaca.

Acciones de distracción sucedieron durante el operativo de la Marina: una ocurrió por parte de los pistoleros de los Beltrán Leyva quienes atacaron a balazos y granadas las instalaciones de la Procuraduría General de Justicia (PGJ) del Estado y de la 24 Zona Militar.

Unos 400 uniformados de ambas corporaciones se desplegaron por tierra y aire para cercar la zona. La propiedad donde se encontraba Beltrán está en un complejo de cinco torres de más de 10 pisos de altura, dos amplias albercas y una cancha de tenis.

Desde helicópteros que sobrevolaban los edificios del lujoso condominio descendieron por soga decenas de marinos para ingresar a los departamentos en busca de presuntos delincuentes.

A todos los vecinos les solicitaron una identificación y posteriormente revisaron los apartamentos en busca de armas, dinero o drogas. Decenas de civiles que viven en esos condominios fueron trasladados a las canchas deportivas mientras se cumplía con el operativo.

Aunque oficialmente se había dicho que la acción militar pretendía detener a Edgar Valdés “La Barbie”, jefe de sicarios de los Beltrán, en realidad tenía el propósito de capturar a “El Barbas”.

Minutos después de las 21:00 horas, una camioneta oficial de la Armada partió a toda velocidad del conjunto de apartamentos con dos personas detenidas en su interior.

La salida del vehículo provocó la reacción de unos 20 sicarios que se encontraban ocultos e inició una primer balacera entre marinos y escoltas de “El Barbas”, que se encontraban sobre la calle Poder Legislativo.

A las 21:20 se registró otro ataque, pero ahora a fuego cruzado.

Los pistoleros dispararon a los marinos por las calles de Gustavo Gómez Azcarate y 5 de Febrero.

En tanto dentro del complejo habitacional se desataba otra balacera donde se presume murió Beltrán y cuatro de sus sicarios, quienes intentaron escapar a punta de balazos.

Uno de los sicarios se suicidó al verse rodeado por las Fuerzas Especiales de acuerdo con un comunicado de la Armada.

Durante los enfrentamientos, que duraron más de dos horas, también resultaron heridos tres elementos de la Armada por ataque con granadas.

Además las autoridades estatales y el Ejército reforzaron la seguridad en los penales para evitar una fuga masiva de reos.

Marcos Arturo Beltrán Leyva, apodado “El Barbas”, “El Botas Blancas”, “El Conejito”, “El Alfa”, era el mayor de un clan de 9 hermanos que tras la escisión que en este sexenio sufrió el Cártel de Sinaloa, se convirtió en uno de los capos más violentos de la década.

No sólo era originario del lugar donde nacieron grandes capos como Rafael Caro Quintero y Ernesto Fonseca Carrillo “Don Neto”, sino también era compadre de Albino Quintero Meraz, cuñado de Juan José Esparragoza Moreno, “El Azul” y primo de Joaquín “El Chapo” Guzmán.

Beltrán es descrito por sus cómplices detenidos como un personaje ostentoso y sanguinario. Su principal jefe de sicarios, Sergio Villarreal “El Grande”, un tipo de casi dos metros de alto, consentía la autoridad del capo y se dirigía a él como “mi apá”.

De acuerdo con autoridades de Estados Unidos, probablemente era el narco con el mayor stock de cocaína en el continente, pues era cliente e intermediario de todas las organizaciones criminales colombianas, incluidas las FARC y las Autodefensas Unidas de Colombia.

En las investigaciones de la PGR, “El Barbas” aparece como el hombre que financió durante años la estancia en prisión y fuga de “El Chapo”, el 19 de enero de 2001, pero a partir de 2007 su primo se convirtió en su rival y entraron en una guerra.

Una de las versiones más socorridas para explicar esta escisión, es que los Beltrán acusaron a “El Chapo” de haber informado al Gobierno sobre el paradero de su hermano Alfredo “El Mochomo”, capturado en enero de 2008.

Al capo hoy occiso se le atribuyen las ejecuciones de Edgar Millán, jefe de la Policía Federal; el comandante Igor Labastida Calderón y el inspector Roberto Velasco, del área de Operaciones, todas ellas ocurridas el año pasado, después de la detención de “El Mochomo”.

Antes de caer en el enfrentamiento con la Armada, el mando policiaco que había estado más cerca de lograr su captura fue Edgar Bayardo, de quien logró escapar el 7 de mayo de 2008 en Cuernavaca. Bayardo fue ejecutado el 1 de diciembre pasado en un Starbucks de la colonia Del Valle.

Libra Beltrán tres operativos

Desde 2008, el presunto capo Marcos Arturo Beltrán Leyva, “El Barbas”, ha escapado al menos en tres ocasiones de operativos federales y es el líder del narcotráfico que más cerca ha estado de ser capturado, de acuerdo con investigaciones ministeriales y policiales.

El 21 de enero de 2008, cuando el Ejército aprehendió en Culiacán a su hermano Alfredo Beltrán Leyva, “El Mochomo”, la Policía Federal simultáneamente ingresó a la casona de Escarcha 32, en Jardines del Pedregal, en el Distrito Federal, en busca del sinaloense.

Edgar Enrique Bayardo del Villar, ex comandante de la Policía Federal y testigo protegido ejecutado apenas el 1 de diciembre, declaró que la casa ya estaba vacía cuando entraron, pese a que tenían la certeza de que Beltrán se había alojado en el inmueble desde diciembre de 2007.

Bayardo afirmó que desde un mes antes habían montado un dispositivo para detener a “El Barbas” en ese domicilio, pero que el operativo dio marcha atrás por orden de Gerardo Garay, entonces jefe de la Policía Federal y quien actualmente es procesado por narcotráfico.

Sin embargo, la Policía Federal nunca estuvo tan cerca de detener al capo como el 7 de mayo de 2008, cuando Jesús Zambada García, “El Rey”, rival de los Beltrán, informó al comandante Bayardo que esa noche “El Barbas” sostendría una reunión en el Hotel Motel Rosales, del kilómetro 95 de la autopista a Cuernavaca.

Jesús Zambada Reyes, hijo de “El Rey”, también testigo protegido y quien murió por ahorcamiento el pasado 20 de noviembre, confirmó a la SIEDO que ese operativo se realizo con datos proporcionados por su padre.

“Mi papá le daba direcciones (a Bayardo) para que fuera a reventar los domicilios proporcionados; por ejemplo, la persecución en Cuernavaca para atrapar a Arturo Beltrán Leyva, en donde logró escapar”, dijo entonces.

Encabezados por el entonces jefe de la Policía Federal, Edgar Millán, y Bayardo, los agentes tuvieron esa noche un enfrentamiento con sicarios de los Beltrán que culminó con 9 personas detenidas y 2 muertos.

Al término del operativo, Millán regresó a su departamento en la Colonia Guerrero, donde al abrir la puerta lo esperaba un sicario, quien lo asesinó.

Desde entonces, “El Barbas” no volvió a tener contratiempos hasta que el jueves 10 de diciembre cuando se presume que huyó del aeropuerto de Huejotzingo, en Puebla. Algunas versiones incluso sospechan que pudo estar acompañado de su hermano Héctor “El H” Beltrán Leyva.

Cercan Puebla y Morelos

El “paseo” de “El Barbas” por Puebla, a bordo de camionetas de lujo y escoltado por hombres armados hasta con granadas, activó diversos operativos del Ejército en ese estado y en Morelos.

El pasado 10 de diciembre, tras cuatro balaceras, versiones extraoficiales validaron la presencia de Beltrán Leyva en Cholula, por quien la PGR ofrece 30 millones de pesos a quien dé informes verídicos sobre su paradero.

Fuentes militares confirmaron que los Generales de Brigada Leopoldo Díaz y Roberto García, comandantes de las Zonas Militares 24 y 25, respectivamente, acordaron un trabajo de coordinación para cercar a la estructura criminal en ambas entidades.

Mandos de la Marina consultados indicaron que la investigación sobre la estructura de los Beltrán Leyva ya tiene un antecedente, aunque no precisaron la estancia de “El Barbas” en Puebla.

“La investigación existe desde finales de noviembre. Nace de una serie de homicidios ligados al crimen organizado en Acapulco y con envíos de droga desde las costas de Guerrero.

“El viernes pasado (11 de diciembre) se detuvo a la gente que estuvo en ese lugar como parte de nuestra investigación de inteligencia. Si había o no gente más importante es un asunto que se investigará”, dijo un mando naval.

Un sujeto de poco más de dos metros de altura, de tez blanca y de 115 kilos de peso, identificado como Sergio Enrique Villarreal Barragán El Grande, quien fuera agente de la PGR y ex policía ministerial de Coahuila, es considerado, según las autoridades mexicanas, el nuevo capo del cártel de Juárez.
De acuerdo a documentos policiacos, a partir de 1996, cuando Villarreal Barragán fue agente asignado en Torreón, logró tejer una red de complicidades con los narcotraficantes y empezó a coordinar una vasta red de narcotiendas.
Este ex policía federal de México utiliza las identificaciones a nombre de su hermano, Adolfo Villarreal Barragán, y se sabe que está casado con la señora Gabriela Benavides Tamez o Gabriela Benavides de Villarreal.
El presunto nuevo líder del cártel de Juárez es investigado con base a las informaciones internacionales proporcionadas por dependencias de justicia de otros gobiernos latinoamericanos, empeñados en la lucha contra del narcotráfico internacional y basados en informes de la DEA, FBI y el Departamento del Tesoro de Estados Unidos.
De acuerdo con los reportes, El Grande es un hombre robusto que se sometió a una operación de liposucción para cambiar su apariencia, y quien después de la muerte de Amado Carrillo Fuentes El señor de los cielos, logra desbancar a su hermano Vicente Carrillo, y con ello se convierte de facto en el verdadero líder de este poderoso grupo del narcotráfico mexicano, que estableció su control en el estado de Durango, amparado en la protección del ex subprocurador de Justicia de Durango, Armando Reséndiz Martínez.
Las investigaciones de la Subprocuraduría de Investigación Especializada en Delincuencia Organizada (SIEDO) de la PGR, detallan que Reséndiz Martínez es una persona que colaboraba con el narcotráfico y puede ayudar a la localización de Villarreal, motivo por el cual se encuentra arraigado desde el 19 de febrero por 90 días.
Información oficial detalla que el líder del cártel de Juárez opera directamente en los estados de Durango, Coahuila y Chihuahua, y desde esan plazas se envían cargamentos de drogas a Estados Unidos que son suministrados por la delincuencia organizada de Centro y Sur América.

MUY CABRÓN

El Grande, al igual que muchos narcotraficantes mexicanos, es un hombre violento que desde 2003 ha logrado sostener su imperio con violencia, por lo que las autoridades mexicanas lo investigan por su participación en las desapariciones de cuatro personas y posterior ejecución de un empresario mexicano, Arturo Vidal Ramírez, de un agente federal de la AFI, de nombre Gabriel Rangel Gutiérrez, y de los pilotos Rogelio Puig Escalera y Gerardo Rivera Hernández, quienes fueran localizados en una narcofosa, predios propiedad o relacionados con Sergio Villarreal en Ciudad Lerdo.
Otro elemento a destacar es que la violencia en contra de grupos y dirigentes políticos de la oposición en Durango, ha generado que las autoridades mexicanas investiguen a fondo las actividades de este nuevo dirigente del grupo de Juárez, como probable responsable del asesinato un ex dirigente del PRD local, Jaime Meraz, su familia y un taxista, según un reporte de la PGR.
Varias publicaciones nacionales han documentado que este nuevo líder del cártel de Juárez nació en el estado mexicano de Coahuila el 21 de septiembre del año 68, y que desde los 20 años de edad ingresó a las policías mexicanas estatales para ascender a la PJF, donde se le comisionó a Nuevo Laredo, Reynosa y otros sitios.
Antes de retornar a Torreón y Gómez Palacio para relacionarse con el grupo de Juárez, donde en el año 2003 eliminaron del control regional a Arturo Hernández González, quedando esa región sin control, la cual al poco tiempo y con las relaciones oficiales y de importantes funcionarios regionales controla Villarreal, logrando el liderazgo absoluto de la importante red de distribución de drogas a Estados Unidos que corre desde San Pedro, Piedras Negras, Monclava y Acuña.

EN LAS MEJORES FAMILIAS

Otro elemento a destacar, de acuerdo a los reportes oficiales, es que el pasado 24 de agosto Felipe Calderón, cuando asistió a Torreón, Coahuila, como invitado especial al bautizo de la hija de su compadre el ex alcalde panista Guillermo Anaya Llamas, entre los comensales se encontraba Sergio Villarreal El Grande, hermano de Adolfo Villarreal, quien está casado con Elsa María, hermana del organizador de la fiesta Guillermo Anaya.
Se precisa de igual manera que la violencia que comienza en Durango es a partir del 3 de marzo de 2005, cuando es asesinado el agente de la PGR Jesús Reyes Espino, al pretender quedarse con dinero de El Grande.
La investigación del homicidio cometido queda en manos de Hugo Reséndiz Martínez, quien se encuentra actualmente arraigado al deslindar de cargos a Villarreal desde el año de 2004, cuando asumió el cargo de subprocurador.
Informes de los medios locales y de los reportes policiacos indican que actualmente se ha iniciado una búsqueda por tratar de capturar a Sergio Villarreal, quien posiblemente se encuentra a salto de mata.
Actualmente se han descubierto más redes de protección, así como las relaciones del cártel de Juárez con importantes funcionarios federales, que se consolidaron desde hace varios años, cuando este ex agente federal mexicano Sergio Villarreal, logra encabezar este importante grupo delictivo, por lo que las investigaciones federales se han ampliado a varios estados buscando a sus elementos, con el fin de que éstos sean llevados ante los tribunales correspondientes.
A raíz de una serie de acontecimientos violentos que han cimbrado al norte de México, sobre todo, recientes ejecuciones en el estado de Durango, investigadas por las autoridades policiacas, arrojan nuevos elementos sobre el reacomodo de los cárteles de las drogas y sus nuevos líderes


Podría decirse que a Mazatlán le tocó bailar con la más fea. Fue la última de las ciudades importantes donde el narco se refugió desde que estalló la guerra en el cártel de Sinaloa, con manifestaciones de violencia inimaginables para los mazatlecos. Balaceras en centros comerciales, secuestros, rehenes, decapitados. Y por si fuera poco, un anuncio oficial que aterra por sí mismo: llegaron Los Zetas.

Si alguien llega de afuera y observa el malecón de Mazatlán a las seis de la tarde, en el tramo que va del Valentinos a los Monos bichis, no puede imaginar lo que esconde esta ciudad. Cientos de hombres y mujeres, niños, niñas y ancianos se pasean y hacen ejercicio a lo largo de ocho kilómetros. Patinan, corren en bicicleta y sacan a sus perros. O simplemente contemplan el ocaso, inigualable desde La Perla del Pacífico. La algarabía es contagiante. La mayoría son de aquí, pero también hay turistas y gringos radicados temporalmente en el puerto.

Desde cualquier punto podrían trazarse líneas para reinventar el paraíso, de no ser por una hilera de Mercedes Benz y Hummers que atraviesa la avenida del Mar, a vuelta de rueda. Decenas de soldados en posición de guerra escudriñan cada rincón. Dan vuelta en la avenida Insurgentes y en cuanto bajan detienen una camioneta. Revisión obligatoria. Nombre y documentos. El lugar de origen es lo más importante por el momento. Desde que se detiene un vehículo se encienden los focos amarillos, pero si el conductor es de Tamaulipas, Guerrero o Nayarit, la alerta es máxima.

Se acaba la calma

Mazatlán estuvo tranquilo todavía meses después de que estalló la guerra en el cártel de Sinaloa. Era notoria la calma, que contrastaba con la violencia disparada en Culiacán, Navolato, Guamúchil, Guasave y Los Mochis. Sobre todo las primeras semanas del conflicto, familias enteras de narcos emigraron al puerto. Los jóvenes se iban los fines de semana y muchos mejor se quedaron allá una temporada. Luego buscaron otros refugios, en el país y en el extranjero.

Era natural este proceso, pues durante años las familias narcas de Sinaloa han estado adquiriendo propiedades en Mazatlán: terrenos, residencias, condominios, penthouses. Pero también hacen negocios: tienen restaurantes, antros, burdeles, comercios; invierten en la industria inmobiliaria, compran barcos camaroneros. Y, por si fuera poco, le meten dinero a la política. Con el tiempo, el narco se mimetiza en la vida cotidiana y al revés… hasta que estalla la bomba.

Hasta ahora, en Mazatlán no destacaba la violencia de alto impacto. No comparada con lo que ocurre “normalmente” en el centro del estado. Pero en agosto, cuando en el resto de la entidad se vivía un cierto reflujo en las ejecuciones y ajustes de cuentas, ésta se disparó. Con dos elementos adicionales: uno, la participación de células delictivas que antes no tenían presencia aquí. Y dos, la crueldad en las formas de matar. Como había ocurrido en Culiacán, Navolato y Guasave semanas atrás, también en Mazatlán los narcos adoptaron un nuevo verbo: decapitar.

Sobre todo en algunos hechos delictivos se ha detectado la presencia de sicarios que han llegado de otros estados, principalmente de Guerrero y Nayarit. Esto, aunado a indicios y narcomensajes que se han encontrado en algunas de las balaceras y ejecuciones, han llevado a las autoridades a establecer que existen en Mazatlán células de la alianza Zetas-Arturo Beltrán Leyva, que se presume existe desde poco antes de que éste le declarara la guerra a Joaquín el Chapo Guzmán, que a su vez sostiene una alianza con Ismael el Mayo Zambada, Ignacio Coronel y Víctor Emilio Cázarez Salazar.

Y nunca había sido tan claro el reconocimiento oficial de esta presencia criminal en Mazatlán, hasta que, después de una cruenta balacera, fueron detenidos el sábado 27 de septiembre ocho sicarios, siete de origen nayarita y uno, el cabecilla de la banda, oriundo de Acapulco, Guerrero.

En el primer informe de la vocería oficial del Operativo Culiacán-Navolato (que de facto se extendió a toda la entidad), solo daba cuenta de los hechos. Un intento de asalto, la intercepción de la Policía Municipal, la persecución, el cerco, la detención de ocho sicarios y el aseguramiento de sus armas.

Los detenidos fueron José Guadalupe Ponce Bahena, de 20 años de edad, originario de Acapulco Guerrero; Alfredo Millán Flores, de 23 años de edad, originario de la Silla, Tepic, Nayarit; Efraín Salas Canares, de 30 años de edad, originario de San Francisco del Nayarit, Nayarit; Alejandro Acuña Miliano, de 16 años de edad (¿?), originario de Tepic, Nayarit; Sergio Ramos Lamas, el Chocolate, de 20 años de edad, originario de Tepic, Nayarit; Alfonso Lucas García, de 19 años de edad, originario de Presidio, Nayarit; Audroncio Lamas Lucas, de 25 años de edad, originario de Presidio, Nayarit y Santos Llamas Simón, de 25 años, originario de Rosa Morada, Nayarit.

Fue hasta el día siguiente que el Gobierno dijo a qué organización pertenecía el grupo. En el siguiente boletín se informó que “los delincuentes detenidos por personal militar, de la Armada de México y fuerzas policiales de los tres niveles de gobierno, ayer sábado 27 de septiembre, luego de que pretendieran robar en la construcción del hotel ‘Esmerald Bay’ ubicado en la carretera Cerritos El Habal, del puerto de Mazatlán, Sinaloa, reconocieron ser una célula de Los Zetas la cual fue contratada al servicio de la organización delictiva ‘Beltrán Leyva’ ya que trabajaban para Arturo Beltrán Leyva el Barba cerrada en el municipio de Mazatlán”.

Las primeras pesquisas e información proporcionada por los detenidos es que tenían entre uno y dos meses de haber llegado a la ciudad de Mazatlán, y que habían sido contratados por un individuo al que refieren con el alias del Cuatro, quien les pagaba cinco mil pesos a la semana por realizar sus actividades delictivas en el puerto de Mazatlán y sur del estado, las cuales eran ordenadas por Édgar Valdez Villarreal el Mayor y/o la Barbie, el cual es identificado como uno de los cabecillas de la organización criminal conocida como Los Zetas. Estos delincuentes fueron reclutados en el estado de Nayarit y las armas las traían desde el estado de Guerrero.

De acuerdo con la misma información oficial, algunos de los detenidos señalaron haber participado en los siguientes hechos delictuosos: el homicidio de dos elementos de la Policía Federal Preventiva, División Caminos, el 12 de agosto de 2008; el homicidio y decapitación de cuatro personas cuyos cuerpos quedaron en el interior de una camioneta que se localizó en el fraccionamiento El Toreo del municipio de Mazatlán el 12 de septiembre; privaron de la libertad, asesinaron y decapitaron al policía municipal y después dejaron su cabeza “viendo” hacia el Cecjude del puerto de Mazatlán el 18 de septiembre del 2008; homicidio y decapitación de las tres personas que aparecieron en las inmediaciones del Huajote, municipio de Concordia, Sinaloa, el pasado 25 de septiembre del 2008.

El patrón del Mayor, decía el mismo comunicado, es un individuo al que conocen con el alias del Chaguín, quien junto con Lucio Miguel Cruz Torres y Manuel Luján Bañuelos, el Manuelillo, controlan las operaciones delictivas en la plaza de Mazatlán.

No hubo, de la parte oficial, información adicional. Apoyado en fuentes federales, se pudo establecer que el Chaguín opera desde hace tiempo en Nayarit y que en su etapa más reciente está siendo apoyado financieramente por un hermano del extinto Carlos Tirado Lizárraga, el Carlillos, asesinado junto con once de sus sicarios el 16 febrero de 2005.

Caras de terror

Sean los nombres o los hechos, en Mazatlán la violencia ha trastocado los planes de gobierno y la vida misma del puerto. El alcalde Jorge Abel López Sánchez destinará más recursos a la seguridad que a ningún otro programa. No hay, dice, un problema que le quite el sueño más que éste. Mientras, los jefes policiacos se encierran en su mutismo. El secretario de Seguridad Pública, Gilberto Acuña Armenta, mejor no quiere hablar del tema. Esquiva las preguntas y se esconde en el mismo miedo de las corporaciones federales, que tampoco hablan.

Los policías municipales tienen miedo, aunque son ellos los que se han llevado todo el mérito en los principales golpes que ha recibido el “sicariato”, sobre todo en la aprehensión de los ocho gatilleros del 27, y de los otros ocho detenidos el viernes 3 de octubre.

Esto, a pesar de que no sobran los recursos. Una visita a las instalaciones de la Policía Municipal basta para comprender el tamaño del desafío en tan precarias condiciones. No hay seguridad en los accesos. Dos o tres policías panzones ven pasar a las visitas mientras comen jícamas y chimichangas. “Ni modo —dice el secretario—, no los puedo traer arriba de las patrullas y son los que se quedan aquí. Nos faltan patrullas, nos faltan hombres, armas, recursos, pero con lo que tenemos le estamos haciendo frente a la situación”.

De origen texano, la Barbie deja terror y muerte a su paso

Perfil de un criminal

Édgar Valdez. El Texano.

Tal vez el dato más inquietante de la información generada a partir de las detenciones del 27 de septiembre es que en Mazatlán está operando Édgar Valdez Villarreal, la Barbie, porque no es un personaje cualquiera. Es, desde hace mucho tiempo, uno de los principales guerreros de Arturo Beltrán Leyva, encargado de abrir plazas a sangre y fuego, y que por donde pasa deja siempre una estela de muerte y terror.

De acuerdo con los registros de la DEA y de la PGR, Valdez Villarreal es originario de Texas. Poco después de cumplir 18 años fue encarcelado en Estados Unidos acusado de daños, pero recobró la libertad. De 35 años de edad, también tiene antecedentes penales por narcotráfico en una corte de Nueva Orleans; una vez fue detenido con droga en Missouri, pero quedó libre.

Las autoridades lo responsabilizan de ser el autor del llamado “narco-video” donde cuatro Zetas son interrogados y uno de ellos es asesinado ante la cámara. Esos miembros de Los Zetas eran cuatro de los 27 que desaparecieron en esos días de julio del 2005 en Acapulco y Zihuatanejo, de acuerdo con la información oficial.

Según la averiguación previa PGR/SIEDO/UEIDCS/106/2005 y datos obtenidos de investigaciones realizadas por el Ministerio Público Federal sobre el cártel de Sinaloa, Valdez Villarreal empezó a movilizarse entre Nuevo Laredo y Monterrey, territorios que, a la postre, mantuvo bajo sus dominios. En 2001, la Barbie conoció a un personaje que vio en él al sicario ideal por su grado de violencia: Arturo Beltrán Leyva, el Barbas.

Pronto, Valdez Villarreal se convirtió en la cabeza de un grupo de pistoleros que empezó a servir al cártel de Sinaloa en su conquista por las rutas del Golfo, en especial la plaza de Nuevo Laredo, aunque nunca lo logró.

Durante los tiempos dorados de la familia sinaloense conformada por los hermanos Beltrán Leyva, Joaquín Guzmán Loera y Juan José Esparragoza, la Barbie fue una pieza clave en las batallas que iniciaron contra Los Zetas, el entonces brazo armado del cártel del Golfo. En ese contexto de guerra, fue el creador de dos grupos de sicarios: Los Pelones y Los Negros.

Relaciones públicas

Un rasgo extraño de Édgar Valdez Villarreal es la búsqueda de interlocución pública con los hombres del poder. Los narcos siempre han tenido interlocución con el Gobierno, pero siempre o casi siempre ha ocurrido de manera soterrada. Esta ha sido una de las bases de la histórica relación entre el narcotráfico y el poder.

El 26 de mayo de 2006, por ejemplo, la Barbie publicó un desplegado en el diario Milenio que estuvo dirigido a la Coparmex, al gobernador de Nuevo León, Natividad González Parás, a los entonces candidatos presidenciales y a la ciudadanía en general. En ese momento, la violencia estaba desatada en el norte del país, sobre todo en Tamaulipas y Nuevo León.

En la carta, Valdez Villarreal responsabilizó a Los Zetas de los hechos violentos que se han cometido en Nuevo León y conminó al próximo presidente a que haga prevalecer el estado de derecho contra ese grupo paramilitar, cosa que no hizo el actual gobierno.

“Convoco al nuevo sexenio que se aproxima, y al hombre que se le deposite la confianza para encabezarlo por medio del sufragio, tenga el valor para hacer prevalecer el estado de derecho, mismo que debe regir de manera igualitaria, un sexenio que contenga acciones contundentes y firmes para acabar con ese gran cáncer de narco-secuestradores y asesinos de mujeres y niños”, dice el texto.

No era la primera vez que lo hacía. En su libro Narcotráfico, el gran desafío de Calderón, el periodista Alejandro Gutiérrez documenta:

El 12 de septiembre de 2004, el periódico El Mañana, de Nuevo Laredo, publicó una carta del “empresario” Édgar Valdez Linares —que localmente se asegura en realidad es la Barbie—, en la que pide al presidente Fox “poner alto a la impunidad, inseguridad e injusticia en Nuevo Laredo, Tamaulipas”. En el mismo tono publicó una en otro medio, firmada en Saltillo, Coahuila, en la cual revela que fue secuestrado por Los Zetas.

La carta concluye: “Señor presidente, respetuosamente preguntamos ¿acaso el Ejército Mexicano y la Procuraduría General de la República carecen de medios y elementos para acabar con dichos grupos delictivos?”.

La exposición pública de la Barbie obligó a Arturo Beltrán a pensar en un relevo, tal vez por eso no había noticias de él en los últimos meses. Pero reapareció en Mazatlán. Y ahora, dice el gobierno, aliado con Los Zetas.

ver tambien http://elblogdelnarco.blogspot.com/2009/12/quien-es-la-barbie.html

http://elblogdelnarco.blogspot.com/2009/12/las-fotos-de-la-barbie-o-el-texano-el.html


Podría decirse que a Mazatlán le tocó bailar con la más fea. Fue la última de las ciudades importantes donde el narco se refugió desde que estalló la guerra en el cártel de Sinaloa, con manifestaciones de violencia inimaginables para los mazatlecos. Balaceras en centros comerciales, secuestros, rehenes, decapitados. Y por si fuera poco, un anuncio oficial que aterra por sí mismo: llegaron Los Zetas.

Si alguien llega de afuera y observa el malecón de Mazatlán a las seis de la tarde, en el tramo que va del Valentinos a los Monos bichis, no puede imaginar lo que esconde esta ciudad. Cientos de hombres y mujeres, niños, niñas y ancianos se pasean y hacen ejercicio a lo largo de ocho kilómetros. Patinan, corren en bicicleta y sacan a sus perros. O simplemente contemplan el ocaso, inigualable desde La Perla del Pacífico. La algarabía es contagiante. La mayoría son de aquí, pero también hay turistas y gringos radicados temporalmente en el puerto.

Desde cualquier punto podrían trazarse líneas para reinventar el paraíso, de no ser por una hilera de Mercedes Benz y Hummers que atraviesa la avenida del Mar, a vuelta de rueda. Decenas de soldados en posición de guerra escudriñan cada rincón. Dan vuelta en la avenida Insurgentes y en cuanto bajan detienen una camioneta. Revisión obligatoria. Nombre y documentos. El lugar de origen es lo más importante por el momento. Desde que se detiene un vehículo se encienden los focos amarillos, pero si el conductor es de Tamaulipas, Guerrero o Nayarit, la alerta es máxima.

Se acaba la calma

Mazatlán estuvo tranquilo todavía meses después de que estalló la guerra en el cártel de Sinaloa. Era notoria la calma, que contrastaba con la violencia disparada en Culiacán, Navolato, Guamúchil, Guasave y Los Mochis. Sobre todo las primeras semanas del conflicto, familias enteras de narcos emigraron al puerto. Los jóvenes se iban los fines de semana y muchos mejor se quedaron allá una temporada. Luego buscaron otros refugios, en el país y en el extranjero.

Era natural este proceso, pues durante años las familias narcas de Sinaloa han estado adquiriendo propiedades en Mazatlán: terrenos, residencias, condominios, penthouses. Pero también hacen negocios: tienen restaurantes, antros, burdeles, comercios; invierten en la industria inmobiliaria, compran barcos camaroneros. Y, por si fuera poco, le meten dinero a la política. Con el tiempo, el narco se mimetiza en la vida cotidiana y al revés… hasta que estalla la bomba.

Hasta ahora, en Mazatlán no destacaba la violencia de alto impacto. No comparada con lo que ocurre “normalmente” en el centro del estado. Pero en agosto, cuando en el resto de la entidad se vivía un cierto reflujo en las ejecuciones y ajustes de cuentas, ésta se disparó. Con dos elementos adicionales: uno, la participación de células delictivas que antes no tenían presencia aquí. Y dos, la crueldad en las formas de matar. Como había ocurrido en Culiacán, Navolato y Guasave semanas atrás, también en Mazatlán los narcos adoptaron un nuevo verbo: decapitar.

Sobre todo en algunos hechos delictivos se ha detectado la presencia de sicarios que han llegado de otros estados, principalmente de Guerrero y Nayarit. Esto, aunado a indicios y narcomensajes que se han encontrado en algunas de las balaceras y ejecuciones, han llevado a las autoridades a establecer que existen en Mazatlán células de la alianza Zetas-Arturo Beltrán Leyva, que se presume existe desde poco antes de que éste le declarara la guerra a Joaquín el Chapo Guzmán, que a su vez sostiene una alianza con Ismael el Mayo Zambada, Ignacio Coronel y Víctor Emilio Cázarez Salazar.

Y nunca había sido tan claro el reconocimiento oficial de esta presencia criminal en Mazatlán, hasta que, después de una cruenta balacera, fueron detenidos el sábado 27 de septiembre ocho sicarios, siete de origen nayarita y uno, el cabecilla de la banda, oriundo de Acapulco, Guerrero.

En el primer informe de la vocería oficial del Operativo Culiacán-Navolato (que de facto se extendió a toda la entidad), solo daba cuenta de los hechos. Un intento de asalto, la intercepción de la Policía Municipal, la persecución, el cerco, la detención de ocho sicarios y el aseguramiento de sus armas.

Los detenidos fueron José Guadalupe Ponce Bahena, de 20 años de edad, originario de Acapulco Guerrero; Alfredo Millán Flores, de 23 años de edad, originario de la Silla, Tepic, Nayarit; Efraín Salas Canares, de 30 años de edad, originario de San Francisco del Nayarit, Nayarit; Alejandro Acuña Miliano, de 16 años de edad (¿?), originario de Tepic, Nayarit; Sergio Ramos Lamas, el Chocolate, de 20 años de edad, originario de Tepic, Nayarit; Alfonso Lucas García, de 19 años de edad, originario de Presidio, Nayarit; Audroncio Lamas Lucas, de 25 años de edad, originario de Presidio, Nayarit y Santos Llamas Simón, de 25 años, originario de Rosa Morada, Nayarit.

Fue hasta el día siguiente que el Gobierno dijo a qué organización pertenecía el grupo. En el siguiente boletín se informó que “los delincuentes detenidos por personal militar, de la Armada de México y fuerzas policiales de los tres niveles de gobierno, ayer sábado 27 de septiembre, luego de que pretendieran robar en la construcción del hotel ‘Esmerald Bay’ ubicado en la carretera Cerritos El Habal, del puerto de Mazatlán, Sinaloa, reconocieron ser una célula de Los Zetas la cual fue contratada al servicio de la organización delictiva ‘Beltrán Leyva’ ya que trabajaban para Arturo Beltrán Leyva el Barba cerrada en el municipio de Mazatlán”.

Las primeras pesquisas e información proporcionada por los detenidos es que tenían entre uno y dos meses de haber llegado a la ciudad de Mazatlán, y que habían sido contratados por un individuo al que refieren con el alias del Cuatro, quien les pagaba cinco mil pesos a la semana por realizar sus actividades delictivas en el puerto de Mazatlán y sur del estado, las cuales eran ordenadas por Édgar Valdez Villarreal el Mayor y/o la Barbie, el cual es identificado como uno de los cabecillas de la organización criminal conocida como Los Zetas. Estos delincuentes fueron reclutados en el estado de Nayarit y las armas las traían desde el estado de Guerrero.

De acuerdo con la misma información oficial, algunos de los detenidos señalaron haber participado en los siguientes hechos delictuosos: el homicidio de dos elementos de la Policía Federal Preventiva, División Caminos, el 12 de agosto de 2008; el homicidio y decapitación de cuatro personas cuyos cuerpos quedaron en el interior de una camioneta que se localizó en el fraccionamiento El Toreo del municipio de Mazatlán el 12 de septiembre; privaron de la libertad, asesinaron y decapitaron al policía municipal y después dejaron su cabeza “viendo” hacia el Cecjude del puerto de Mazatlán el 18 de septiembre del 2008; homicidio y decapitación de las tres personas que aparecieron en las inmediaciones del Huajote, municipio de Concordia, Sinaloa, el pasado 25 de septiembre del 2008.

El patrón del Mayor, decía el mismo comunicado, es un individuo al que conocen con el alias del Chaguín, quien junto con Lucio Miguel Cruz Torres y Manuel Luján Bañuelos, el Manuelillo, controlan las operaciones delictivas en la plaza de Mazatlán.

No hubo, de la parte oficial, información adicional. Apoyado en fuentes federales, se pudo establecer que el Chaguín opera desde hace tiempo en Nayarit y que en su etapa más reciente está siendo apoyado financieramente por un hermano del extinto Carlos Tirado Lizárraga, el Carlillos, asesinado junto con once de sus sicarios el 16 febrero de 2005.

Caras de terror

Sean los nombres o los hechos, en Mazatlán la violencia ha trastocado los planes de gobierno y la vida misma del puerto. El alcalde Jorge Abel López Sánchez destinará más recursos a la seguridad que a ningún otro programa. No hay, dice, un problema que le quite el sueño más que éste. Mientras, los jefes policiacos se encierran en su mutismo. El secretario de Seguridad Pública, Gilberto Acuña Armenta, mejor no quiere hablar del tema. Esquiva las preguntas y se esconde en el mismo miedo de las corporaciones federales, que tampoco hablan.

Los policías municipales tienen miedo, aunque son ellos los que se han llevado todo el mérito en los principales golpes que ha recibido el “sicariato”, sobre todo en la aprehensión de los ocho gatilleros del 27, y de los otros ocho detenidos el viernes 3 de octubre.

Esto, a pesar de que no sobran los recursos. Una visita a las instalaciones de la Policía Municipal basta para comprender el tamaño del desafío en tan precarias condiciones. No hay seguridad en los accesos. Dos o tres policías panzones ven pasar a las visitas mientras comen jícamas y chimichangas. “Ni modo —dice el secretario—, no los puedo traer arriba de las patrullas y son los que se quedan aquí. Nos faltan patrullas, nos faltan hombres, armas, recursos, pero con lo que tenemos le estamos haciendo frente a la situación”.

De origen texano, la Barbie deja terror y muerte a su paso

Perfil de un criminal

Édgar Valdez. El Texano.

Tal vez el dato más inquietante de la información generada a partir de las detenciones del 27 de septiembre es que en Mazatlán está operando Édgar Valdez Villarreal, la Barbie, porque no es un personaje cualquiera. Es, desde hace mucho tiempo, uno de los principales guerreros de Arturo Beltrán Leyva, encargado de abrir plazas a sangre y fuego, y que por donde pasa deja siempre una estela de muerte y terror.

De acuerdo con los registros de la DEA y de la PGR, Valdez Villarreal es originario de Texas. Poco después de cumplir 18 años fue encarcelado en Estados Unidos acusado de daños, pero recobró la libertad. De 35 años de edad, también tiene antecedentes penales por narcotráfico en una corte de Nueva Orleans; una vez fue detenido con droga en Missouri, pero quedó libre.

Las autoridades lo responsabilizan de ser el autor del llamado “narco-video” donde cuatro Zetas son interrogados y uno de ellos es asesinado ante la cámara. Esos miembros de Los Zetas eran cuatro de los 27 que desaparecieron en esos días de julio del 2005 en Acapulco y Zihuatanejo, de acuerdo con la información oficial.

Según la averiguación previa PGR/SIEDO/UEIDCS/106/2005 y datos obtenidos de investigaciones realizadas por el Ministerio Público Federal sobre el cártel de Sinaloa, Valdez Villarreal empezó a movilizarse entre Nuevo Laredo y Monterrey, territorios que, a la postre, mantuvo bajo sus dominios. En 2001, la Barbie conoció a un personaje que vio en él al sicario ideal por su grado de violencia: Arturo Beltrán Leyva, el Barbas.

Pronto, Valdez Villarreal se convirtió en la cabeza de un grupo de pistoleros que empezó a servir al cártel de Sinaloa en su conquista por las rutas del Golfo, en especial la plaza de Nuevo Laredo, aunque nunca lo logró.

Durante los tiempos dorados de la familia sinaloense conformada por los hermanos Beltrán Leyva, Joaquín Guzmán Loera y Juan José Esparragoza, la Barbie fue una pieza clave en las batallas que iniciaron contra Los Zetas, el entonces brazo armado del cártel del Golfo. En ese contexto de guerra, fue el creador de dos grupos de sicarios: Los Pelones y Los Negros.

Relaciones públicas

Un rasgo extraño de Édgar Valdez Villarreal es la búsqueda de interlocución pública con los hombres del poder. Los narcos siempre han tenido interlocución con el Gobierno, pero siempre o casi siempre ha ocurrido de manera soterrada. Esta ha sido una de las bases de la histórica relación entre el narcotráfico y el poder.

El 26 de mayo de 2006, por ejemplo, la Barbie publicó un desplegado en el diario Milenio que estuvo dirigido a la Coparmex, al gobernador de Nuevo León, Natividad González Parás, a los entonces candidatos presidenciales y a la ciudadanía en general. En ese momento, la violencia estaba desatada en el norte del país, sobre todo en Tamaulipas y Nuevo León.

En la carta, Valdez Villarreal responsabilizó a Los Zetas de los hechos violentos que se han cometido en Nuevo León y conminó al próximo presidente a que haga prevalecer el estado de derecho contra ese grupo paramilitar, cosa que no hizo el actual gobierno.

“Convoco al nuevo sexenio que se aproxima, y al hombre que se le deposite la confianza para encabezarlo por medio del sufragio, tenga el valor para hacer prevalecer el estado de derecho, mismo que debe regir de manera igualitaria, un sexenio que contenga acciones contundentes y firmes para acabar con ese gran cáncer de narco-secuestradores y asesinos de mujeres y niños”, dice el texto.

No era la primera vez que lo hacía. En su libro Narcotráfico, el gran desafío de Calderón, el periodista Alejandro Gutiérrez documenta:

El 12 de septiembre de 2004, el periódico El Mañana, de Nuevo Laredo, publicó una carta del “empresario” Édgar Valdez Linares —que localmente se asegura en realidad es la Barbie—, en la que pide al presidente Fox “poner alto a la impunidad, inseguridad e injusticia en Nuevo Laredo, Tamaulipas”. En el mismo tono publicó una en otro medio, firmada en Saltillo, Coahuila, en la cual revela que fue secuestrado por Los Zetas.

La carta concluye: “Señor presidente, respetuosamente preguntamos ¿acaso el Ejército Mexicano y la Procuraduría General de la República carecen de medios y elementos para acabar con dichos grupos delictivos?”.

La exposición pública de la Barbie obligó a Arturo Beltrán a pensar en un relevo, tal vez por eso no había noticias de él en los últimos meses. Pero reapareció en Mazatlán. Y ahora, dice el gobierno, aliado con Los Zetas.

Dueña del poder político del estado de Sonora y de una fortuna incalculable con empresas como Bachoco, Tepeyac, Ocean Garden, Larvas Génesis y Alma, la familia formada por los hermanos Bours Castelo no cesan de comprar y de invertir. Ya es dueña de medio estado, pero lo quiere todo.

Mientras se prepara para dejar en la gubernatura a uno de sus incondicionales, así como para postular al actual mandatario Eduardo Bours para “la grande”, el clan aplica grandes sumas de capital o explota con frenesí varios de los más lujosos hoteles de la región, el sistema de transporte más próspero de la entidad, siete minas y enormes extensiones de tierra con sofisticados sistemas de riego para sus cultivos de cártamo, trigo y mandarina, además de tener actualmente en desarrollo los proyectos de acuacultura más ambiciosos que se hayan visto en el país.

Y, por si fuera poco, de acuerdo con la averiguación previa PGR/SON/HM-UMAN-LL/338/2007, personajes muy cercanos al gobernador Eduardo Bours, entre ellos su jefe de escoltas, Lázaro González Cruz, operan la más amplia red de narcotráfico (y narcomenudeo) en el estado. Esto, afirman los documentos, ha sido “solapado y (está) bajo la protección” del mandatario estatal.

La empresa Bachoco, propiedad de los Bours, es investigada por la PGR debido a que decenas de tractocamiones de esa compañía han sido asegurados con cuantiosos cargamentos de droga (mariguana, cocaína y pastillas psicotrópicas) ocultos entre los pollos congelados y los huevos que se envían a varios estados del país.

Conforme a las indagatorias realizadas hasta el momento, los Bours Castelo tienen vínculos con la célula de narcotráfico que encabezan los hermanos Beltrán Leyva, quienes en Sonora están convertidos en los “verdaderos barones de la droga” y han invertido cientos de millones de dólares en la compra de terrenos, fincas y hoteles. Estos negocios, se explica, “son la pantalla” para lavar sus ganancias ilícitas.

Formado a la sombra del expresidente Carlos Salinas de Gortari, quien en 1991 lo nombró asesor en las negociaciones para la firma del Tratado de Libre Comercio en materia agropecuaria, Eduardo Bours llegó a la gubernatura de Sonora en 2003 y, desde entonces, le ha sido atribuido utilizar sus más altas influencias políticas para incrementar el poder económico de su familia.

Aún hoy, pese a las acusaciones que pesan en su contra, el gobernador Eduardo Bours se mantiene muy cerca de la cima: Apenas el viernes 24, fue recibido en la residencia oficial de Los Pinos por el presidente Calderón y el secretario de Gobernación, Juan Camilo Mouriño.

Hablaron de la reforma energética, de las obras de infraestructura que el mandatario desarrolla en la entidad, de los “temas de la agenda política nacional” y de la próxima reunión de la Conferencia Nacional de Gobernadores (Conago) que se realizará, justamente, en el estado de Sonora.

El gobernador aprovechó la ocasión para pedir a sus anfitriones más recursos para las finanzas estatales.

Pero por lo que se refiere a las finanzas privadas, sólo en Puerto Peñasco, al amparo del poder, los Bours Castelo han invertido cerca de 3 mil millones de dólares en la adquisición de tierras y la construcción de grandes firmas hoteleras que, de acuerdo con un informe elaborado por la PGR –a raíz de que el año pasado murieron en Cananea seis policías, dos civiles y 16 sicarios de Los Zetas–, tienen que ver con el “lavado de dinero”.

Durante los cuatro años y medio que lleva en la gubernatura de Sonora Eduardo Bours Castelo, no han dejado de causar escándalo los negocios emprendidos por el clan al que pertenecen sus hermanos Alma de Jesús, María de los Ángeles, Xavier, Susana, José Gerardo, Ricardo, Rodrigo y Sandra Luz.

Los negocios

A finales del año pasado, muy cerca del Golfo de California, en lo que se conoce como playa San José, Francisco Javier Bours adquirió mil hectáreas, donde se construye, con maquinaria del gobierno del estado, el más ambicioso proyecto de acuacultura para la cría de camarón blanco y azul.

Aunque no se ha informado cuántos estanques productivos se dispondrán allí, se sabe que cada uno medirá 10 hectáreas y que –a juicio de expertos consultados por el reportero– cada hectárea producirá poco más de 50 toneladas de camarón de exportación por ciclo.

E inclusive la colocación del producto en el mercado internacional ya la tiene resuelta el clan Bours Castelo. En una negociación operada a través del Banco Nacional de Comercio Exterior (Bancomext), los Bours compraron la comercializadora Ocean Garden.

Creada por los cooperativistas pesqueros, Ocean Garden cayó primero en quiebra y durante varios años estuvo en manos de Nacional Financiera. Ésta la traspasó a Bancomext, donde un amigo y socio del gobernador Bours, Mario Laborín, se la vendió al clan en poco más de 70 millones de pesos. Ahora la empresa está convertida en la más importante exportadora de mariscos de todo el mundo.

Muy cerca de las playas de San José –a menos de un kilómetro de distancia, donde se desarrolla el proyecto de acuacultura–, el gobernador, Eduardo Bours, tiene una casa de descanso que suele visitar los fines de semana con sus hermanos. A unos 500 metros de esa propiedad, frente al mar, está ubicada la empresa Larvas Génesis, S.A. de C.V., donde un equipo técnico trabaja en la producción y mejoría genética del camarón que, en breve, los Bours exportarán a Estados Unidos y a varios países de Asia y Europa.

En esa zona, la casa de Eduardo Bours luce imponente, a diferencia del resto de las residencias que fueron destruidas o dañadas por un huracán que azotó la región en agosto de 2007. Tras el fenómeno meteorológico, los Bours reconstruyeron su casa de descanso en menos de dos meses, con arquitectos y empleados del gobierno estatal.

Católico como el resto de su familia, Eduardo Bours mandó construir su propia iglesia en San José, adonde va a confesarse y a rezar. Pobladores del área afirman: “Viene seguido por aquí, se encierra en su casa y acude a oír misa, se confiesa con el sacerdote y así descarga sus culpas”.

Algunas de las personas consultadas llegaron inclusive a señalar que los Bours Castelo, encabezados por el gobernador, José Eduardo Bours (el cuarto hijo de 10 que procrearon Javier Robinson y Alma Castelo, uno de los cuales, Mario, ya falleció), son dueños de más de la mitad del territorio sonorense y están seguras de que el mandatario buscará la candidatura presidencial en el año 2012.

Además de dominar el mercado del marisco, la familia controla también, por medio de la empresa Tepeyac que opera Ricardo Bours, un amplio sector del mercado de los fertilizantes y ha penetrado en varios estados del país, como Veracruz y Tabasco, mediante la compra de otras empresas líderes en la distribución de ese producto, como Fypa, S.A. de C.V., y NPK Agroindustrial, S.A. de C.V.

No conformes con eso, mediante sus vínculos con el secretario de Comunicaciones y Transportes, Luis Téllez, los Bours obtuvieron la concesión para operar la aerolínea Alma, cuyos aviones vuelan por todo el país y se aprestan a abrir rutas internacionales.

Así mismo, los Bours Castelo son dueños de siete minas que explotan mediante el uso de ácido clorhídrico, sustancia que, al igual que la efedrina, sirve para elaborar pasta de coca.

El narco

Los hermanos Bours Castelo, de acuerdo con informes de la DEA y de la PGR, no son ajenos al narco. Tan sólo en el último año y medio han sido asegurados 24 camiones de la empresa Bachoco –la más importante comercializadora de pollos, gallinas y huevos en el país– cargados con mariguana y cocaína.

Según datos consultados en la PGR, los camiones de Bachoco han sido interceptados en rutas consideradas como las más importantes para el trasiego de droga: Tijuana, Mexicali y San Luis Río Colorado, en donde operan los hermanos Beltrán Leyva, célula del cártel de Sinaloa.

A raíz de la detención de algunos de esos camiones, el gobernador Bours lanzó una fuerte protesta contra la PGR y el Ejército por la gran cantidad de retenes y puntos de revisión instalados para detectar cargamentos de droga.

La acusación más agresiva fue lanzada por el mandatario el 21 de noviembre de 2007, cuando la PGR descubrió que Lázaro González Cruz, su jefe de escoltas, mantiene ligas con el narcotráfico, en particular con los hermanos Beltrán Leyva.

González Cruz, según la PGR, es una de las personas más cercanas al gobernador. Con base en una investigación a cargo de la Subprocuraduría de Investigación Especializada en Delincuencia Organizada (SIEDO), la tarde de aquel 21 de noviembre un equipo especial de la PGR se desplazó a Hermosillo, Sonora, con una misión especial: realizar un cateo. La razón: que se acusaba a González Cruz de operar una amplia red de narcomenudeo y de estar relacionado con operaciones de lavado de dinero.

Bajo esa hipótesis, agentes de la Agencia Federal de Investigación (AFI) catearon el domicilio del jefe de escoltas de Eduardo Bours. Aunque en aquella residencia no encontraron nada ilegal, la averiguación previa AP/PGR/SON/HM/-UMAN-ll/338/2007 establece que González Cruz tiene vínculos con una red de narcotraficantes que sirve a los intereses de los Beltrán Leyva, en particular con Alfredo, conocido como El Mochombo. (Éste sería detenido más tarde, el 21 de enero de 2008.)

Luego de aquel fallido cateo, el gobernador arremetió contra la PGR y la AFI. En conferencia de prensa dijo: “La AFI no sirve para nada, más que para crear problemas en los estados”.

Luego agregó: “Nada mejor le puede pasar a Sonora que se vayan de aquí los de la AFI, que dejen a la gente de la Procuraduría General de la República. Lo que estamos viendo ahora es que el delegado de la PGR (Óscar Ortega) dice que las famosas Unames (Unidad Mixta de Atención al Narcomenudeo), esas cosas tampoco las controlan ellos”.

Otra de sus declaraciones fue: “Creo que la AFI es un problema muy serio. Ayer hablé con el titular de la PGR (Eduardo Medina Mora). Voy a hablar son el secretario de Seguridad (Genaro García Luna), porque tiene que hacer una investigación a fondo. No puede ser que entren a una casa así nomás, por una supuesta llamada anónima”.

Bours acusaba a la PGR de haber cateado la casa de González Cruz sin orden judicial. Pero la PGR reviró al gobernador con un dato contundente: Los agentes de la AFI sí llevaban una orden. Era la número 158/2007 y fue obsequiada por el juez de Distrito Jorge Raúl Valencia para catear el domicilio de González Cruz, ubicado en Víctor Martínez 133, en Hermosillo.

En los últimos cinco meses, la PGR logró obtener mayores datos sobre el empleo de los camiones de Bachoco para el transporte de droga. En cuatro ocasiones, autoridades federales encontraron en Hermosillo y sus alrededores cargamentos de cocaína, crystal y otras drogas en camiones de Bachoco que transportaban también pollos congelados o huevo.

Uno de los mayores decomisos fue realizado por elementos de la Sedena el 16 de marzo de 2007 en un camión de Bachoco que llevaba casi dos toneladas y media de mariguana y pastillas sicotrópicas.

Y avicultores de Ciudad Obregón y de Hermosillo comentan al reportero que la empresa Bachoco opera, con licencias oficiales, la importación de efedrina.

Esta sustancia –comúnmente utilizada para la elaboración de medicamentos (entre ellos los antigripales) y por cuyo manejo discrecional saltó a la fama el empresario chino Zhenli Ye Gon– sirve para mezclarla con el alimento que consumen los pollos criados por Bachoco.

El consumo de efedrina permite que los pollos no duerman en un lapso de al menos ocho semanas. De esa manera, el pollito “se la pasa comiendo de día y de noche”, según relata a Proceso un empresario avícola. Cuando desarrolla hasta dos kilos de peso, dice, “ya está listo para salir al mercado de consumo”.

Pero al igual que los pollos de Bachoco, buena parte de la juventud sonorense tampoco puede conciliar el sueño: Según la PGR, Sonora tiene el tercer lugar entre los estados del país con mayor consumo de crystal, la droga sintética elaborada con efedrina. Conforme a la indagatoria, los grupos de distribución de esta droga cuentan con la protección de policías estatales.

Dichas redes se hallan vinculadas con los hermanos Beltrán Leyva, dueños de fincas y haciendas en Sonora que mantienen una estrecha relación con los Salazar, grupo de distribuidores de droga que, de acuerdo con los testimonios, tienen vínculos con Arnoldo Tapia Chang, identificado como operador policiaco de Eduardo Bours.

Por cierto que los Salazar mantuvieron una guerra a muerte con el gupo llamado Los Güeritos, a quienes se atribuye la desaparición y asesinato de Alfredo Jiménez Mota, reportero del diario El Imparcial de Hermosillo, en abril de 2005.

Los Salazar, quienes lograron exterminar a Los Güeritos con el crimen de dos de sus más violentos operadores, El 9 y El 15, dominan buena parte del negocio del narco en la entidad y, según la PGR, disponen de un rancho de lujo conocido como El Quiriego (donde nació la extinta actriz María Félix).

En esa zona de lujo, los Salazar son vecinos del procurador del estado, Abel Murieta, pues el funcionario también cuenta allí con una casa de descanso conocida como “Abelandi”, donde el equipo político de Eduardo Bours suele reunirse.

Los Salazar y los Beltrán Leyva se disputan las rutas de trasiego de las drogas con Los Zetas, quienes en noviembre de 2007 se enfrentaron al Suat, grupo policiaco que acribilló a 24 miembros del cártel del Golfo, en una de las masacres más fragorosas que se recuerdan en el estado.

Las principales rutas de narcotráfico en Sonora, en manos de los Beltrán, son Caborca, Nogales, Sásabe, Saric, Santa Cruz, Sonoíta, así como los tramos carreteros que comunican con Mexicali y San Luis Río Colorado.

Cuando falta un año y medio para terminar su gestión como gobernador, Eduardo Bours ya tiene listo su relevo. En el medio político se da como un hecho que el futuro candidato a la gubernatura será el senador Alfonso Elías Serrano, incondicional de Eduardo Bours.

Decapitada, mutilada de las piernas, envuelta en una colcha y en una bolsa de plástico negra, además con un “narcomensaje”, fue encontrada una persona en las inmediaciones de una plaza comercial de la colonia Francisco Villa.

Las autoridades informaron que el reporte del hallazgo se realizó a las 06:50 horas, en el cual se alertaba sobre un bulto, al parecer un cuerpo humano, envuelto en una bolsa de color negro, que se encontraba sobre la calle lateral del puente a desnivel ubicado a la altura del centro comercial Soriana-Zapata.

La víctima hasta el momento se encuentra sin identificar, reveló personal de la Policía Ministerial del Estado.

El cuerpo fue descubierto por empleados de los locales del centro comercial.

Corporaciones policiacas y elementos del Ejército se trasladaron hasta la zona y confirmaron el reporte, y solicitaron la presencia del representante de la Agencia del Ministerio Público Especializada en Homicidios Dolosos.

Personal de la Dirección de Servicios Periciales y Criminalística de la PGJE levantó el cuerpo y lo trasladó al Servicio Médico Forense, donde se espera sea reclamado por sus familiares.

Desde hace más de un mes no se presentaban decapitaciones en esta ciudad, que ha vivido el peor año de su historia reciente en cuanto a niveles de violencia derivados de la pugna entre los cárteles de la droga que operan en el estado.

CONTENIDO DEL ‘NARCOMENSAJE’

“Aqui esta tu compadre Macho Prieto, bola de faldilludos que muerden la mano, y pongase truchas porque este hijo de su perra madre del Chapo Guzman no tardara en traicionarlos porque es lo unico que sabe hacer, y si son tan huevudos vengan a Culiacan a echar putazos para que sepan que aqui estamos, ya bola de culones que solo matan inocentes, ya mero se les acaba la llama, bola de culones, porque uno sabe hacer las casas y como ha sido siempre y seguira siendo, este es territorio Beltrán y hombres que están con ellos. Ustedes no cupieron en el morral. Aqui los esperamos Atte El Guacho y su gente, arriba el barba cerrada cabrones”.

Los hermanos Beltrán Leyva, unos de los narcotraficantes con más poder y presencia en el país, infiltraron a la Procuraduría General de la República (PGR) a través de una célula de servidores públicos federales —tres militares y dos funcionarios—, quienes desde la Subprocuraduría de Investigación Especializada en Delincuencia Organizada (SIEDO) servían al grupo delictivo.

Hasta el momento, seis servidores públicos han sido detenidos y arraigados por 40 días, para quedar sujetos a investigación.

Héctor y Arturo Beltrán rompieron recientemente su sociedad con el líder del cártel de Sinaloa, Joaquín El Chapo Guzmán, y han creado su propia organización presuntamente en alianza con Los Zetas, ordenando incluso la ejecución de altos mandos policiacos federales como la de Édgar Millán, asesinado en mayo pasado en el Distrito Federal.

Autoridades de la PGR confirmaron que entre los seis detenidos están Miguel Colorado González, quien era coordinador de Servicios Técnicos de la SIEDO y uno de los hombres de confianza del ex titular de esa área, Noé Ramírez Mandujano.

También mencionaron que la investigación interna arrancó con datos publicados por algunos medios de comunicación, que provenían de averiguaciones previas en curso.

Además, quedaron sujetos a la medida cautelar José Antonio Mejía, coordinador de los policía federales asignados a esta área, además del agente federal Jorge Alberto Zavala.

Los funcionarios fueron capturados la semana pasada por policías federales en la SIEDO; en la operación para desmantelar a esta célula al servicio del narcotráfico también participó la Policía Militar para detener a tres de sus elementos asignados a la Subprocuraduría.

Se reveló que entre los detenidos en la operación militar están el capitán del Ejército Fernando Rivera Hernández, Milton Carlos Cilia Pérez y Roberto García García, comisionados a la PGR.

Las autoridades consultadas asentaron que el desmantelamiento de la célula se debió a labores de inteligencia militar, que con apoyo de la Visitaduría de la PGR permitió detectar la colaboración de los funcionarios con el grupo de los Beltrán Leyva, a manera de escudo de protección a sus actividades criminales, alertando a sus integrantes sobre los operativos e investigaciones de la SIEDO.

Sobre la infiltración del narcotráfico en el área que lo combate—que evidencia la red de corrupción consolidada por los Beltrán Leyva— después de solicitar su postura sobre el caso, anoche la PGR dijo que los funcionarios al parecer filtraron datos reservados de averiguaciones en curso “a personas no autorizadas”.

La detección de esta célula de funcionarios ligados al narcotráfico ocurre a pocos días de que el procurador general de la República, Eduardo Medina Mora, emprendió una reestructuración en esa dependencia por instrucción presidencial, para fortalecer el combate al crimen organizado.

La estrategia se tradujo el 30 de julio en la renuncia del titular de la SIEDO, Noé Ramírez Mandujano, y de Mario Arzave Trujillo, encargado de la Unidad de Investigación Especializada en Delitos contra la Salud, pues en su gestión se detectaron deficiencias en la integración de expedientes, que derivaron, por ejemplo, en la liberación de los dos únicos sospechosos de la desaparición de dos eperristas.

Otros indicios de que en los últimos meses se vulneró la seguridad en la PGR son el suicidio del presunto secuestrador Asael Alejandre Roldán, quien el 18 de abril pasado murió en los separos de la SIEDO; mientras el 7 de junio, Pedro Sánchez Arras, El Tigre, lugarteniente del cártel de Juárez, se evadió del Centro Nacional de Arraigos, aunque fue recapturado.

El narcotraficante colombiano, Ever Villafañe Martínez, alias “Juancho”, presunto enlace del Cártel del Norte del Valle de Colombia con los hermanos Beltrán Leyva, fue capturado por elementos de la Policía Federal en el DF, informó hoy el subsecretario de Estrategia e Inteligencia Policial, Facundo Rosas.

El funcionario detalló que el individuo también identificado como Marco Antonio Espinoza Tovalí, se encargaba de coordinar los envíos de droga del País sudamericano a México para surtir a la organización dirigida por Arturo Beltrán Leyva “El Barbas”.

De 51 años, Villafañe Martínez era buscado por las autoridades de Colombia desde el 2 de mayo de 2001, luego que se fugó de la prisión de máxima seguridad de Itaguí, Antioquía, cuando fue informado de su extradición a Estados Unidos.

Rosas agregó que existía una notificación roja de la Interpol para la captura del individuo que es señalado como concuño de Diego León Montoya, “Don Diego”, jefe del Cártel del Norte del Valle.

La Policía Federal seguía sus pasos en México desde hace dos meses y se le detuvo ayer en la Colonia de Jardines del Pedregal donde presuntamente residía.

Para lograr la detención, las autoridades mexicanas intercambiaron información con la Agencia Antidrogas de Estados Unidos (DEA por sus siglas en inglés) y Colombia.

Al momento de su detención se le decomisó una camioneta suburban, un fusil AR-15 abastecido con 24 balas, 6 teléfonos celulares, un envoltorio de cocaína y una computadora portátil.

“Juancho” contaba con una credencial de elector y licencia de conducir a nombre de Marco Antonio Espinoza Tovalí, además que se le encontró una cédula de identificación fiscal del Sistema de Administración Tributaria de la inmobiliaria CIMEFAM SA de CV.

El subsecretario dijo que entre las presuntas actividades del detenido destacan la adquisición de propiedades para los Beltrán Leyva, sin embargo, no precisó el numero de cargamentos de droga en los que hubiera participado como enlace.

También se informó que por ser buscado por EU para ser puesto a disposición de la Corte de Distrito sur de Florida, división Ford Lauderdale, Villafañe Martínez borró sus huellas digitales cortando las yemas de sus dedos.

La Policía Federal logró la captura del principal proveedor colombiano de cocaína del cartel de los hermanos Beltrán Leyva.
Ever Villafañe Martínez, también conocido como Antonio Espinoza Tovali y con los alias de “Juancho”, “Granito” o “Samy”, era buscado por la Interpol luego de que se fugó en 2001 de una prisión de máxima seguridad en Colombia.

Villafañe Martínez fue detenido el pasado miércoles por elementos de la Policía Federal en la capital mexicana.

Según la Secretaría de Seguridad Pública Federal Villafañe Martínez es el “encargado de coordinar los envíos de droga procedentes de Colombia con destino a México, así como de adquirir propiedades para la organización de Arturo Beltrán Leyva, alias, El Barbas”.

El detenido es buscado por las autoridades de Colombia por fugarse de la Cárcel de Máxima Seguridad de Itaguí, Antioquia. Dependiente de la Fiscalía General e la Nación de Colombia, el 2 de mayo de 2001

Villafañe se fugó del penal luego de que fue enterado de que se había concedido su extradición a los Estados Unidos. Washington lo solicitó para ser juzgado por los cargos de poseer y distribuir cocaína.

Tras su fuga se fincaron cargos contra contra 16 funcionarios del Instituto Nacional Penitenciario, INPEC, al parecer, involucrados en la evasión del capo.

Villafañe Martínez, de 53 años años, fue capturado por las autoriades colombianas el 14 de octubre de 1999 en la redada internacional conocida como “Milenio” y se encontraba en el Patio 1 del citado centro carcelario.

Cuando los grandes capos de las drogas como Pablo Escobar y los hermanos Rodríguez Orejuela cayeron en desgracia las autoriades de Colombia aseguraban que gran parte del negocio mundial de las drogas estaba en manos de un grupo de capos conocidos como “los siete magníficos”: Diego Montoya Sánchez; Don Diego; Ever Villafañe Martínez; los hermanos Mejía Múnera; David Vélez Cárdenas; Carlos Alberto Flores Henao; Paulo Andrés Hoyos Herrera y el jefe paramilitar Carlos Castaño.

La Policía Federal logró la captura de Ever Villafañe Martínez, principal proveedor colombiano de cocaína del cartel de los hermanos Beltrán Leyva.

De acuerdo con funcionarios federales, Villafañe Martínez “es el equivalente a (Joaquín) El Chapo Guzmán”.

Informaron que fue detenido en una serie de operativos que se desarrollaron en Morelos y el Distrito Federal.

Villafañe Martínez era buscado por las autoridades de Colombia por fugarse de la Cárcel de Máxima Seguridad de Itaguí, Antioquia. Dependiente de la Fiscalía General e la Nación de Colombia, el 2 de mayo de 2001.

Villafañe se fugó del penal luego de que fue enterado de que se había concedido su extradición a los Estados Unidos. Washington lo solicitó para ser juzgado por los cargos de poseer y distribuir cocaína.

Tras su fuga se fincaron cargos contra contra 16 funcionarios del Instituto Nacional Penitenciario, INPEC, al parecer, involucrados en la evasión del capo.