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Tag Archives: Heriberto Lazcano

Tiene debilidad por las mujeres rubias, afición por las carreras de caballos y en el último lustro se ha apasionado por otro deporte: la cacería de gacelas, cebras y animales exóticos en reservas de Coahuila y San Luis Potosí.

Nació en 1974 en Apan, Hidalgo, lugar célebre por sus pulques, y a los 17 años se inscribió en el Ejército, donde pensaba hacer una carrera en el arma de Infantería, pero siete años más tarde un ex militar lo convenció para convertirse en guardaespaldas y promover su baja voluntaria de las Fuerzas Armadas. Fue la decisión más importante de su vida, era 1998.

Hoy, Heriberto Lazcano Lazcano tiene 36 años, le dicen “El Verdugo” y maneja los hilos de más de 400 delincuentes que en 18 estados de la República han convertido en una industria al secuestro, la extorsión, el homicidio y la venta de droga.

Por eso es el número uno de “Los Zetas”.

Diversas investigaciones ministeriales y fichas de corporaciones de México y Estados Unidos que siguen de cerca a “El Lazca”, lo refieren como el hombre que logró mantener un liderazgo en la organización, gracias a sus métodos brutales para contrarrestar a los enemigos y al régimen de disciplina interna: a los “Zetas” infractores los ejecuta o los “apanda” o los deja sin comer.

Aunque se trate de un amigo, Lazcano siempre ha separado a los negocios de sus relaciones personales y eso lo sabe Alfredo Rangel Buendía “El Chicles”, uno de sus hombres de mayor confianza, quien un día le pidió dinero prestado para comprar fayuca y no le pagó en el tiempo convenido.

“Lazcano nos ordenó a todos los del Cártel del Golfo que matáramos a “El Chicles”, por lo que Iván Velásquez Caballero “El Talibán”, con clave “L 50”, le dijo que se acercara a un punto de la Colonia Madero en Nuevo Laredo, por lo que cuando llega “El Chicles” en un Sentra, lo enganchamos, es decir lo agarramos y lo íbamos a matar.

“Pero ‘El Talibán’ habló con Lazcano y le dijo que él le iba a recuperar el dinero y que nada más lo castigara, a lo que Lazcano nos ordenó que lo tuviéramos amarrado un mes, ahí teníamos la orden de darle agua una vez al día y de comer una vez al día, para que no estuviera yendo seguido al baño”, declaró el testigo protegido “Karen”.

Desde la captura de Osiel Cárdenas en 2003, este hidalguense hizo emigrar a “Los Zetas” de las drogas a otros delitos, estableció nuevas jerarquías en imitación al Ejército, incluyó en sus huestes a “kaibiles” de Guatemala y decidió desplegar operaciones de asalto espectaculares para rescatar a sus cómplices.

Sus pistoleros hoy dicen ser parte de “La Compañía” y Lazcano se ha encargado de hacerles sentir que es así, pues cada fin de año hasta organiza posadas en Matamoros con sus jefes de plaza y en ellas les informa de los relevos y cambios en la estructura criminal.

Ingreso

El 27 de marzo de 1998, Lazcano obtuvo su baja del Ejército y con ello renunció a la carrera que había iniciado el 5 de junio de 1991 en la milicia. En 7 años, según registros públicos de la Sedena, sólo logró un ascenso y sucedió el 5 de julio de 1993, a Cabo de Infantería.

El personaje que le persuadió a dejar las Fuerzas Armadas era otro militar que había desertado el 27 de septiembre de 1997, medio año antes que Lazcano. Se llamaba Arturo Guzmán Decena y a su vez había sido contratado por Osiel Cárdenas Guillén para que le organizara una especie de guardia pretoriana, pues estaría conformada sólo por ex militares. Guzmán se autodenominaba “Z-1”.

Este es el origen de “Los Zetas”, que deben su nombre al color azul zeta de los uniformes de los oficiales del Ejército.

El Subteniente Alejandro Lucio Morales Betancourt “Z-2” fue subjefe de la agrupación delictiva hasta su captura, el 17 de noviembre de 2001. Al convertirse en el testigo protegido “Yeraldine”, relató que la primera tarea encomendada a “Los Zetas” fue la eliminación de los enemigos de Osiel.

Y desde ese momento, Lazcano se hizo distinguir frente a los demás.

Morales recuerda en un testimonio rendido en la averiguación PGR/SIEDO/UEIDCS/111/2003, que precisamente en febrero de 1999 Osiel citó a Arturo Guzmán Decena “Z-1” en una casa de Reynosa y le encomendó juntar 20 pistoleros para asesinar a Rolando López Salinas “El Rolys”.

“Llegaron a una casa en Miguel Alemán ubicada sobre la Calle Décima, no logrando dicho objetivo en virtud de que solamente ingresaron Arturo Guzmán y Lazcano, realizando disparos, pero fueron recibidos a balazos por la gente que se encontraba en ese lugar.

“Lazcano disparó a un tanque de gas provocando su explosión y ante esto salimos corriendo de dicho lugar… en esa ocasión hubo muertos en esa casa, pero la Policía Ministerial se encargó de ocultarlos y de que no se supiera nada”, dijo el 15 de febrero de 2002.

Por esas fechas, en marzo de 2002, Decena y Lazcano “cazaron” a 4 agentes de la Policía Municipal de Nuevo Laredo, que notaron que les seguían. Lo peor no fue que los torturaran y les hicieran confesar que trabajaban para la banda rival, la de Dionisio Román García “El Chacho”, operador de “El Chapo” Guzmán en esa frontera.

“Los mataron Guzmán Decena ‘Z-1’, Lazcano, ‘El Caris’ y Leopoldo Flores Soto y después los incineramos adentro de un tambo de metal de 200 litros, hasta que se consumieron completamente”, relató.

Luego tocó el turno al propio “Chacho”, a quien “Los Zetas” ejecutaron el 13 de mayo de 2002.

‘Invierten’ sicarios en cártel

Entre 1997 y el 2002, Osiel Cárdenas implementó un método de inversión interna sui géneris para expandir su organización.

Le llamaban “la polla” y consistía en regalarle a cada nuevo militar y civil que ingresaba a sus filas, una suma de 3 mil dólares.

Con el dinero, debían comprar cocaína, cruzarla a Estados Unidos, colocarla en el mercado y hacerse de contactos para su distribución, contó el testigo protegido “Rafael” el 10 de abril de 2003, en la indagatoria PGR/SIEDO/UEIDCS/111/2003.

Todos compraban la droga a los colombianos Vicente y Camilo, quienes eran contactados en Coatzacoalcos. Conforme obtenían ganancias, cada Zeta las reinvertían y adquirían mayores cantidades de droga.

“Heriberto Lazcano Lazcano clave ‘Z 3’, mandaba comprar 18 kilos de cocaína”, recuerda el testigo colaborador.

La reproducción de la empresa criminal iba sobre ruedas y hasta entonces, no había registros en las investigaciones de la PGR, de que Los Zetas se dedicaran a giros delictivos ajenos al narcotráfico. Todo cambiaría en un breve periodo de tiempo.

El 14 de enero de 2002 el Ejército detuvo a Rubén Sauceda Rivera “El Cacahuate”, el tesorero de la organización, y el 21 de noviembre del mismo año, el líder histórico de Los Zetas, Arturo Guzmán Decena “El Z1”, murió en un enfrentamiento con militares en Matamoros.

El remate vino el 14 de marzo de 2003, cuando Osiel Cárdenas fue capturado en un operativo militar.

En 14 meses, el Ejército dejó a la banda sin su líder, sin el jefe de finanzas y sin la cabeza de su brazo armado. Pero coincidentemente, en ese momento se abrió un nuevo frente externo, pues Joaquín “El Chapo” Guzmán y su primo Arturo Beltrán Leyva “El Barbas”, entonces socios, decidieron invadir y arrebatarles Nuevo Laredo a Los Zetas, con una avanzada de 200 pistoleros sinaloenses.

Inició una guerra encarnizada que debían enfrentar con finanzas flacas y sin liderazgo.

Mateo Díaz López “El Comandante Mateo” o “Z 10”, recordó el 17 de julio de 2006, en el expediente PGR/SIEDO/UEIDCS/122/2006, que fue en esa coyuntura cuando Lazcano emergió como líder.

Sus primeras decisiones fueron importar “kaibiles” de Guatemala y capitalizarse con los secuestros, las extorsiones y homicidios dentro y fuera de Tamaulipas, para tener recursos que demandaba esta guerra.

“A la detención de Osiel, hubo muchos problemas dentro de la organización, ya que sus principales líderes como Eduardo Costilla y Gregorio Sauceda se desorientaron y querían esconderse, por lo que Lazcano con clave ‘Z-30’ retomó la organización y los calmó.

Para poder sostener una organización con diversos giros, Lazcano generó una nueva estructura dividida en células regionales especializadas por delito; “estacas” o grupos de 7 personas que operan a nivel municipal; “halcones” o vigías, y auditores que revisaban de en vez en vez a todos ellos.

Para “El Verdugo”, hay reglas básicas en cuanto a las comunicaciones entre miembros del Cártel.

“El número de Nextel de Lazcano lo grabé con las letras “Md”, pero cada vez que detienen a algún miembro de la organización, todos tiramos los teléfonos a la basura y compramos nuevos teléfonos y radios”, declaró Mateo Díaz.

Junto con la coerción, también había incentivos. “Las reuniones (de fin de año) las realizó para que todos los que trabajaban para la organización de Los Zetas se conocieran entre ellos, en esas reuniones se pagaban sus aguinaldos, participaban en rifas de casas y automóviles, que también en ese tipo de reuniones era cuando Heriberto Lazcano Lazcano designaba al personal que se iba a ir con ellos a las diferentes plazas que tenían a su mando, entre ellas México DF, a cargo de ‘El Rex'”, declaró “Karen” el 24 de junio de 2007.

Así, los Zetas resistieron.

La estructura militar bajo la que operan Los Zetas y que han trasladado y adaptado a pandillas en cada estado del país donde actualmente incursionan con gran dosis de violencia, es totalmente conocida por la Procuraduría General de la República (PGR).

Incluso, los fiscales federales saben de la forma de entrenamiento y cómo se mueve la estructura militar utilizada por Los Zetas, que después de iniciarse como el brazo armado del cártel del Golfo ahora —según esa dependencia— se asoció a los hermanos Beltrán Leyva para conformar una nueva organización criminal.

“Testigos protegidos” que pertenecieron al grupo de sicarios y ahora colaboran para la fiscalía, revelaron a fiscales los niveles y jerarquías que rigen dentro de Los Zetas y que están inspiradas también en la disciplina castrense.

Los testigos protegidos que son ahora identificados con los nombres clave de Karen, Rufino, Rafael, Gabriel y Yeraldín, proporcionaron a los fiscales de la Subprocuraduría de Investigación Especializada en Delincuencia Organizada (SIEDO) informes sobre cómo y dónde son adiestrados Los Zetas en condiciones especiales de sobrevivencia y ataque, según el expediente PGR/SIEDO/UEIDCS/014/2007 al que se tuvo acceso.

Los ahora colaboradores de la PGR dieron a conocer la forma en que ese grupo realiza labores de contrainteligencia, control de sus asociados e igualmente sobre cómo efectúan sus operativos o ejecuciones de enemigos o narcomenudistas que se niegan a colaborar y trabajar con ellos, o que los traicionan.

Las funciones de Halcones, Cobras, Zetas Nuevos y Zetas Viejos, así como el comandante en jefe de la organización, son detallados en las declaraciones de cada uno de los testigos protegidos que fueron interrogados por los fiscales federales encargados de la investigación antes citada.

La estructura

“Los Zetas, la organización criminal a la que pertenecían —dicen los testigos protegidos— tiene como comandante en jefe a Heriberto Lazcano, El Lazca, quien en ausencia de Osiel Cárdenas Guillén, preso en una cárcel de Estados Unidos, asumió el control absoluto del grupo. Él ocupa la máxima jerarquía y es quien decide quiénes son designados como comandantes en cada plaza, los lugares a dónde se mueve la gente y quiénes deben ejecutar los operativos y contra quiénes deben ir éstos”.

Ahora bien, en el nivel más bajo están a quienes se denomina como Halcones, que son los “ojos de la ciudad” o vigilantes; el siguiente nivel es el de los encargados de las tiendas o puntos, los de “productividad”, como les llaman; siguen Los L o Cobras, que son los ayudantes o encargados de dar seguridad de Los Zetas, por lo que andan equipados con una arma larga y una corta.

El siguiente nivel es el de Zetas Nuevos, quienes son los llamados Kaibiles, ex militares guatemaltecos que tuvieron entrenamiento especial y que siempre andan con las mejores armas largas y cortas, granadas, chalecos antibalas y cascos, son los encargados de entrar primero a las casas, de revisarlas y de llevar el mando en los operativos, son los encargados de ejecutar a la gente porque suponen que eso les da mas fuerza y hace honor a su categoría de Zetas Nuevos.

Incluso en caso de enfrentamientos, Los L o Cobras tienen orden de no disparar hasta que no lo hagan u ordenen los Zetas Nuevos, y en el caso de detenciones o levantones, Los L son los encargados de esposar a los sujetos y de subirlos a los vehículos, mientras los Zetas Nuevos dirigen el operativo.

Fuera de los Kaibiles guatemaltecos hay todavía en ese nivel algunos miembros del desaparecido grupo de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) llamado Grupo Aeromóvil de Fuerzas Especiales (Gafes), que son desertores del Ejército Mexicano con entrenamiento especial.

Dentro de la estructura de Los Zetas está gente de mucha antigüedad en la organización y que son conocidos como Cobras Viejos o L Viejos, quienes están integrados por gente de confianza, pero por carecer de formación militar sólo pueden ser comandantes de Los L o Cobras, como es el caso del llamado El 40, Miguel Treviño, quien ahora junto con El Lazca integró el pacto para la alianza de Los Zetas con los hermanos Beltrán Leyva; El Talibancillo o Talibán 2, hermano de El Talibán; o bien El 42, quien es Omar Treviño, hermano de El 40; El 02, quien es El Meme Flores y El Bebé.

Otro nivel es el de Zetas Viejos, que son los originales y que en su mayoría fueron ex Gafes, que formaron a finales de los 90 y principios del año 2000 el grupo. Quienes están dentro de esa categoría son El comandante Mateo, El Mamito, El Hummer, El Rex, El Caprice, El Tatanka, El Lucky, El Paguita, El Cholo, El Ostos, El JC, El Cachetes, El Pita, El Bedur, El Cuije, El Chispa, El Chafe, El Tizoc, El Tejón, El Flaco, entre otros, y que llegaron a ser un grupo de casi 40 hombres.

Ahora, varios de ellos están muertos o prisioneros, de tal forma que ya son pocos quienes originalmente formaron a Los Zetas. También, los integrantes de este nivel se hacen llamar en ocasiones “los licenciados”, “los maestros” o inclusive “los ingenieros”, con el fin de evitar que se les identifique cuando se encuentran “colgados” los teléfonos que usan cada uno de ellos.

Al margen de esta estructura, el hermano de Osiel Cárdenas, conocido como Tony Tormenta, formó el grupo de Los Escorpiones que está integrado por ex militares y civiles, pero que debido al pleito que tuvo Osiel con su hermano, cuando éste último pretendió tomar su lugar dentro de la organización, fueron retirados en virtud de que Osiel cortó toda comunicación con Tony Tormenta, aunque lo dejó trabajar por su lado sin meterse con él.

Aparte de los anteriores niveles, en cada plaza, el encargado de la misma tiene “informantes”, su “contador” y su “sicario”, este último es el responsable de la seguridad personal del comandante. Por lo que hace al nivel de “informantes”, éste normalmente es una persona con conocimiento y relaciones en el lugar, que no tiene problema legal alguno y que está disponible en el momento que sea. Se mueve principalmente en la ciudad y depende directamente del comandante de la plaza.

El contador se encarga de controlar los recursos económicos de la organización en el lugar que se trate, por lo que es el que paga los sueldos de todos, las nóminas de los servidores públicos que están en contubernio con la organización y que reciben de ésta diversas cantidades de dinero. Es también quien tiene en su poder las llamadas “nóminas” donde obran los nombres de cada servidor público involucrado. El principal contador de la organización se conoce como Comandante Sol, por ser de los primeros zetas, y se encarga de mover todo el dinero, y depende directamente de El Lazca.

La Estaca

Los Zetas, según los documentos de la PGR, se mueven en una formación a la que llaman La Estaca, a semejanza de una escuadra del Ejército. Se compone de un vehículo tripulado por cuatro o cinco elementos, distribuidos jerárquicamente: el “comandante” que suele ser un Zeta Viejo o un Cobra Viejo, según se trate, Zetas o un L, quien siempre es el conductor; como su copiloto. Si se trata de Zetas Viejos, va un Zeta Nuevo o Kaibil y en la parte posterior dos o tres L o Cobras más.

Si se trata de que el comandante sea un Cobra Viejo, su copiloto puede ser un Cobra o un Zeta Nuevo y dos o tres L o Cobras atrás.

El Punto, es como se denomina a las casas de seguridad que cada comandante tiene por separado y que siempre son rentadas para que no puedan ser ligada a ellos; este lugar siempre se encuentra vigilada por un Halcón que suele andar en un vehículo que le proporciona la “organización” o “la compañía”.

Siguen los sitios donde se vende la droga y que llaman tiendas distribuidas en cada colonia o también están los “puntos callejeros” que pueden ubicarse en parques, centros comerciales o diversas esquinas. Luego de que la organización surte a las tiendas que trabajan dos turnos, uno de día, de las 8:00 de la mañana a las 12 de la noche y, el turno de noche, que es de las 12 de la noche a las 8:00 de la mañana siguiente. Hay encargados de supervisar la venta y recoger el dinero de ésta.

Existen diversas casas en cada plaza donde se realiza la confección y empaque de los pases de cocaína y heroína para surtir a las tiendas, en esos sitios se efectúa el pesaje, corte y empaque de la droga. Ahí, trabajan los maquiladores o pesadores, que son los encargados de pesar la droga y envolverla en papeles que les llaman pizas.

La Procuraduría General de la República (PGR) descubrió, en distintas investigaciones, que los hermanos Beltrán Leyva y los líderes del Cártel del Golfo comenzaron a negociar y constituir una poderosa alianza en el narcotráfico, dado el alto volumen de cargamentos de cocaína que manejan.

En el expediente de la Operación Limpieza, se da cuenta de que fueron Sergio Villarreal “El Grande” y Heriberto Lazcano Lazcano “El Lazca” quienes pactaron en 2007 la paz entre los Beltrán y el Cártel del Golfo.

En otras dos investigaciones, la PGR encontró que estos aliados eran dueños de los dos mayores cargamentos asegurados en la historia: las 23.5 toneladas de cocaína incautadas en la Aduana de Manzanillo y las 11.7 toneladas aseguradas en la Aduana de Altamira, ambas en octubre de 2007.

La averiguación PGR/SIEDO/UEIDCS/241/2008 –de la Operación Limpieza– da cuenta de un relato de “El Grande” en el cual describe cómo logró un pacto de paz con los Beltrán.

“El Grande” es un ex policía de Durango a quien la PGR considera el principal operador de los Beltrán en el centro del país, mientras que Heriberto Lazcano es señalado como líder de “Los Zetas”, brazo armado del Cártel del Golfo, la organización criminal que dirigía Osiel Cárdenas.

Un testigo protegido con el nombre de “David”, es quien declaró que durante una reunión que tuvo lugar al sur de la Ciudad de México, en la que estaban José Antonio Cueto y Roberto “El 19” –publirrelacionista y operador de los Beltrán–, “El Grande” contó cómo logró el pacto de paz.

“La primera ocasión que me entrevisté con ‘El Grande’ me manifestó que él se había encargado de hacer las paces con Heriberto Lazcano ‘El Lazca’, líder de ‘Los Zetas’ y que ya no había guerra, que ya habían arreglado sus diferencias y que por el momento todo estaba en paz.

“Con la detención de ‘El Mochomo’, nos manifestó ‘El 19’, al licenciado Cueto y al de la voz, que los hermanos Beltrán Leyva estaban muy molestos con la gente de ‘El Chapo Guzmán’ porque se habían enterado que éste había entregado a ‘El Mochomo’ y los hermanos Beltrán Leyva querían tomar venganza buscando a ‘El Chapo’ Guzmán, Mayo Zambada, Rey Zambada y a Nacho Coronel”, declaró el testigo a la PGR apenas el 6 de octubre pasado.

Tratos en las Aduanas

Desde investigaciones anteriores, la PGR había descubierto la existencia de esa alianza de los Beltrán con el Cártel del Golfo.

La indagatoria sobre el cargamento de 23.5 toneladas de cocaína interceptado en Manzanillo revela que el propietario era Arturo Beltrán Leyva “El Barbas” y que éste buscó el apoyo de Miguel Treviño Morales “El 40”, operador del Cártel del Golfo, para facilitar su ingreso al País.

Del cargamento incautado en Altamira, la investigación apunta a que el destinatario era el socio tamaulipeco de Beltrán, es decir, “El 40”. Los dos grandes cargamentos presuntamente tenían como destino el Distrito Federal, donde operan las empresas que aparecieron como responsables de la importación.

Los dos envíos, según la PGR, eran de los mismos proveedores: dos narcotraficantes colombianos que son socios y que están identificados como Claudia “El Mono” y un sujeto de apellido Valenciano, apodado “El Jugador” o “El Futbolista”.

Importan desde el DF

Las indagatorias de la PGR señalan que la empresa Chatzi de México, S.A. de C.V., ubicada en el DF, fue la responsable de armar la operación de importación de las 23.5 toneladas de cocaína aseguradas el 30 de octubre de 2007 en la Aduana de Manzanillo.

Un narcotraficante, ex colaborador de Miguel Treviño “El 40”, convertido en el testigo protegido “Socorro”, relató a la PGR que los Beltrán Leyva eran los dueños de esa carga y que en los papeles apareció como destinataria la empresa White Rivers S.A. de C.V., también ubicada en la Ciudad de México.

Como proveedor transportista aparece “Ocean Trading Limited”, con domicilios en Barranquilla, Colombia, y Guayaquil, Ecuador, compañía que envió los contenedores CMAU515156-0 y CMAU501629-9 en el buque Esmeralda, desde la ciudad colombiana. Los pedimentos decían que se trataba de jabón de tocador.

El testigo protegido dice que el barco llegó a Colima el 15 de octubre y que el 28 del mismo mes –dos días antes de que fuera incautado el cargamento–, casi a la media noche, “El 40” estaba en Tamaulipas y se comunicó vía nextel con Arturo Beltrán Leyva.

“Arturo Beltrán le respondió en la forma tan peculiar que tiene, que es: ‘bueno, bueno, bueno, sí señor, sí señor, sí señor, a la orden, a la orden, cómo está, cómo está’, preguntándole a Miguel Treviño si tenía cómo hablar con la gente de Manzanillo, refiriéndose a si tenía un contacto en la Aduana”, declaró el testigo.

En su relato, señala que “El 40” le respondió que sí conocía a alguien, pero que no se metía a operar en Manzanillo porque sabía que era plaza de los sinaloenses.

Agrega que el Cártel trató de arreglarse con un funcionario de la Aduana de Manzanillo, pero que como no aceptó el soborno, lo iban a asesinar. Enseguida vino el aseguramiento.

“Después de este acontecimiento yo recibo una llamada de ‘El Camello’, alias ‘La Gorda’ o ‘El Flaco’, para cobrarme el dinero correspondiente a la droga que nos fue asegurada por el Ejército el 5 de octubre de 2007 en la bodega de Tampico. Le pregunté cómo le iba, comentándome que había sufrido otra pérdida refiriéndose al aseguramiento de los dos contenedores con las 23 toneladas de cocaína en Manzanillo”, dijo “Socorro”.

El cártel del Golfo, conocido por su extrema violencia, recibió un golpe duro con la detención de 175 de sus miembros en Estados Unidos e Italia, informó el miércoles el secretario de Justicia, Michael Mukasey.

En rueda de prensa conjunta, el procurador de Justicia, Michael Mukasey, y la administradora interna de la DEA, Michele W. Leonhart, detallaron que los arrestos se produjeron en las últimas 48 horas y que también fue decomisado dinero en efectivo, bienes y drogas.

Los arrestos del martes y miércoles fueron resultado del “Proyecto Cálculo”fueron la culminación de 15 meses de investigaciones, dijo Mukasey. Añadió que el cártel importa y distribuye cocaína, metanfetaminas, heroína y marihuana provenientes de Centro y Sudamérica.

Se cree que el mismo cártel es responsable del lavado de millones de dólares y uno de los impulsores de la violencia creciente en México.

Leonhart calificó los arrestos y el aseguramiento de los fondos “como un significativo quebranto en la infraestructura” del cártel en el golfo en Estados Unidos.

Mukasey anunció el operativo en Atlanta, donde se realizaron 43 arrestos.

Las investigaciones resultaron además en la presentación de cargos criminales en la corte federal de distrito, con sede en Washington, contra Ezequiel Cárdenas Guillen, Heriberto Lazcano Lazcano y Jorge Eduardo Costilla Sánchez, identificados como líderes del Cártel.

Lazcano Lazcano, alias “El Lasca”, ex integrante del Grupo Aeromóvil de las Fuerzas Especiales (GAFE), fue identificado por un tiempo como el líder del grupo de sicarios conocidos como “Los Zetas”.

De igual forma las autoridades clasificaron a los tres sospechosos como Blancos de Organizaciones Consolidadas Prioritarias (CPOT, en inglés), reservada para narcotraficantes líderes de organizaciones responsables de enormes flujos de drogas hacia Estados Unidos.

Las acusaciones señalan al Cártel del Golfo como responsable del transporte hacia Estados Unidos de “toneladas de cocaína, metanfetaminas, heroína y marihuana” desde Colombia, Panamá y México.

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Roma – Unas 200 personas involucradas en una red internacional de tráfico de cocaína con conexiones en Italia, Estados Unidos, México y Guatemala, fueron detenidas en esos países, anunciaron hoy las autoridades italianas.

Durante la operación, llamada Solare, abierta a inicios de este año por el cuerpo de carabineros de Italia, fueron secuestrados 16 toneladas de cocaína en Panamá y México, y US$57 millones provenientes del tráfico de droga.

Entre los detenidos figuran 14 miembros de la mafia calabresa, de los cuales seis fueron detenidos en Nueva York y ocho en el sur de Italia.

Según las autoridades italianas, la mafia mexicana del Cartel del Golfo estaba a cargo de la organización y controlaba el envío de cocaína procedente de Colombia hacia Estados Unidos y Europa.

“Los nuevos jefes del Cartel del Golfo (mexicano) cuentan con una imponente ejército paramilitar, llamado los Zetas, responsable de feroces homicidios de policías, magistrados y simples ciudadanos”, sostiene el informe de la Policía italiana, que calcula que la red estaba formada por unos mil 400 miembros.

La mayoría de los detenidos fueron arrestados entre México y Guatemala, precisó una fuente del cuerpo especializado de los carabineros italianos.

Una conferencia de prensa sobre la operación ha sido organizada en Atlanta, Estados Unidos por la Drug Enforcement Administration (DEA) y la Oficina Federal de Investigaciones (FBI, siglas en inglés).

Con la operación se completan las investigaciones iniciadas en 2005 por la Policía italiana durante las cuales se descubrieron los lazos entre poderosos clanes mafiosos calabreses con las organizaciones criminales de Colombia y Marruecos, proveedoras de cocaína, heroína y marihuana.

La mafia calabresa es considerada el broker o intermediario mundial del tráfico de cocaína gracias a una relación privilegiada con los carteles de la droga de América Latina, según un informe divulgado en febrero pasado por la Comisión Antimafia del Parlamento italiano.

Además de las conexiones con las organizaciones colombianas, la Policía desbarató los nuevos lazos de la mafia calabresa con el temido grupo mexicano del Cartel del Golfo.

“Un acuerdo comprometía a los clanes calabreses a abastecerse exclusivamente a través de la organización mexicana”, sostiene el informe.

Para pagar la droga, enviada por vía aérea o marítima, la mafia calabresa se servía de la casa de cambios internacional Western Union y en particular de una oficina de Marina Gioiosa Jonica, en el sur de Italia, de propiedad de la familia Coluccio, con conexiones en Estados Unidos.

“México está adquiriendo un papel clave en la apertura de nuevas rutas hacia Europa para la droga colombiana”, sostienen las autoridades italianas, que este año asestaron duros golpes contra los carteles colombianos.

Se calcula que el Cartel de Golfo trafica 80 toneladas de cocaína al año.

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Rome – Over 200 mafia suspects were arrested Wednesday in an international operation conducted by authorities in Italy, the United States, Mexico, Panama and Guatemala, Italy’s anti-mafia department said.

The bust included the arrests – six in the US and 10 in Italy’s southern Calabria region – of 16 alleged members of a notorious crime family of the ‘Ndrangheta, the Calabrian version of the mafia, the Rome-based National Anti-Mafia Directorate said in a statement.

Authorities also seized more than 15 tons of cocaine and 57 million dollars in cash, the statement said.

The operation was led by the Italy’s Carabinieri paramilitary police’s special anti-organized crime unit ROS with the co-operation in the US of the Drug Enforcement Administration (DEA) and the Federal Bureau of Investigation, FBI.

Italian Interior Minister Roberto Maroni congratulated the Carabinieri for their work saying the operation also ‘shows the excellent co-operation’ that exists between the Italian law enforcement agencies and those of other countries.

Authorities believe that Aquino-Colluccio ‘Ndrangheta crime family members, based in Italy, the United States and Latin America, controlled a large cocaine-smuggling ring together with the so-called Cartel del Golfo (Gulf Cartel), a Mexican drug trafficking organization.

A major breakthrough in the investigation came when ‘Ndrangheta boss Giuseppe Coluccio – one of Italy’s top 30 most-wanted criminals – was arrested in Toronto, Canada and extradited to Italy in August.

Coluccio is suspected of drug-trafficking, blackmail and establishing a criminal alliance involving the ‘Ndrangheta and the Sicilian Cosa Nostra mafia.

Far less known than the notorious Cosa Nostra, the ‘Ndrangheta has grown in recent years to expand its activities beyond its heartland in Calabria, the ‘toe’ of boot-shaped Italy.

The August 2007 killing of six Italians in Duisburg, Germany, believed to be part of a feud between to ‘Ndrangheta crime families, made international headlines.